02 CENAS MEMORABLES

Thursday 22 december 2011 4 22 /12 /Dic /2011 22:21

 

La Historia del Árbol de Navidad

Por: Marisol Palacios – ABC Digital - Tan tradicional e infaltable como el pandulce en estas fechas es el árbol de Navidad. En nuestro país, generalmente, se usa el sintético, porque muy pocas casas tienen el espacio suficiente para plantar un abeto –o pino, que es el más común en nuestro medio–. Mucha gente piensa que siempre se utilizó el abeto decorado como símbolo para celebrar la Navidad, pero no es así.

 

 

Origen

Existen tres leyendas acerca de su origen, que veremos más adelante. Esta costumbre, consagrada por los cristianos, tiene raíces paganas. Según cuentan, las tribus germanas de hace 1200 años veneraban el roble –de madera dura, compacta y muy apreciada para construcciones; representaba para ellos mucho misticismo– y el manzano, aunque este no gozaba de tanto prestigio como el primero.

Creían que el mundo y todos los astros estaban sostenidos pendiendo de las ramas de un árbol gigantesco llamado el “divino Idrasil” o el “dios Odín”, al que le rendían culto. Y en invierno, los robles, como casi todos los árboles, pierden sus hojas, por lo que estas tribus pensaban que cuando un árbol perdía su follaje era porque los espíritus lo habían abandonado, entonces les adornaban con ramas de especies perennes, papeles, frutas, trozos de vidrio y antorchas, que representaban a las estrellas, la Luna y el Sol para que los espíritus retornaran en la época primaveral y el árbol volviera a brotar.

Pasado el tiempo –y aquí comienza la primera leyenda–, el cristianismo logró reemplazar la devoción por el roble por la de otro árbol, muy diferente: el abeto. Su madera –la antítesis del roble–, no muy resistente, no era muy apreciada por los germanos. Sin embargo, su forma triangular era propicia para simbolizar a la Santísima Trinidad.

¿Cómo sucedió esto? Cuentan que San Bonifacio, que predicaba entre los pueblos germanos, que insistían en adorar el roble como árbol sagrado, un día, cansado de lo que él consideraba una veneración sacrílega por parte de los druidas, derribó un roble a hachazos. Y como un efecto dominó, al caerse el árbol, cayeron todos los que lo rodeaban, excepto un pequeño abeto al que el santo consagró como el árbol de Navidad, por considerarlo como una señal, y lo adornó con manzanas y velas, dándole un simbolismo cristiano: las manzanas representaban las tentaciones, el pecado original y los pecados de los hombres; las velas representaban la luz de Cristo.

Pero aquí no termina el tema. La segunda leyenda sostiene que esta celebración tiene su origen en Babilonia, ciudad fundada por Nimrod, nieto de Cam y, por lo tanto, bisnieto de Noé; sí, el del arca. Cuentan que Nimrod era tan pero tan malo que se casó con su madre, llamada Semíramis. Pero Nimrod murió muy joven, por lo que a su madre no se le ocurrió otra cosa que decir que su hijo se había reencarnado en forma de árbol. Por eso, en cada aniversario de su nacimiento, que, coincidentemente, era el 25 de diciembre, colgaban regalos en el árbol. En conclusión, el cristianismo dio una vuelta de tuerca a un rito pagano babilónico y la llevó por los caminos de la fe, por lo que surge la leyenda de San Bonifacio.

La tercera leyenda cuenta que Martín Lutero, el fundador de la Iglesia protestante, estaba caminando por un bosque en la noche de la víspera de Navidad cuando quedó maravillado por la belleza de millones de estrellas que brillaban a través de las ramas de los árboles. Tan impresionado quedó que cortó un pequeño árbol y lo llevó su casa. Allí, lo adornó con bellotas, castañas y avellanas para recordar los dones que los hombres recibieron de Jesús. Luego, esta costumbre se extendió por toda Alemania al igual que el protestantismo y, como sabemos, con el tiempo, le fueron agregando nuevos elementos como bolitas, que en un principio fueron de vidrio, guirnaldas, etc. Las esferas, para la tradición cristiana, simbolizan las oraciones que hacemos durante el período de Adviento y sus colores significan: las rojas, peticiones; las plateadas, agradecimiento; las doradas, alabanza, y las azules, arrepentimiento. Además, la estrella que se acostumbra poner en la punta del árbol representa la fe que debe guiar la vida del cristiano. 

Asimismo, el árbol de Navidad tiene que tener de 24 a 28 esferas, dependiendo de los días que tenga el Adviento, que se van colgando desde el 8 de diciembre hasta Nochebuena, y cada una se acompaña de una oración o un propósito.  

Por jaime ariansen - Publicado en: 02 CENAS MEMORABLES - Comunidad: HISTORIA DE LA GASTRONOMIA
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Wednesday 21 december 2011 3 21 /12 /Dic /2011 14:27

 

Las Tarjetas de Navidad - El origen de la extendida costumbre de regalar tarjetas navideñas se atribuye a Sir Henry Cole, un londinense que a principios del siglo XIX (1843) encargó a un amigo pintor que le dibujara y pintara una escena navideña, que luego mandaría a reproducir en una imprenta, para después escribirle unos breves deseos de felicidad, firmarlas y enviarlas a los amigos y familiares. La frase impresa no podía ser otra que el inmortal “Merry Christmas and Happy New Year”.

La primera tarjeta comercial fue diseñada por el artista John Calcott Horsley a pedido de su amigo Sir Henry Cole, en Londres (1843) y representaba a una familia levantando sus copas para brindar.

 

 

 

Henry Cole (Bath 1808, Londres 1882) fue un diseñador inglés del siglo XIX. Fue un hombre polifacético que trabajó en diversos oficios.

Como funcionario civil inglés, junto a un grupo de seguidores, inicia en su país en el año 1845 un movimiento que pretende eliminar la brecha existente entre el industrial y el artista o diseñador, y estimular así el gusto de los usuarios. En palabras del propio Cole, el objetivo central era “demostrar la unión del mejor arte con la manufactura”, había que reformar la producción, y pensando que “una alianza entre arte y fabricante promovería el gusto del público”, convenció a destacadas empresas de la época para que aceptaran la colaboración del proyectista en la elaboración de sus productos. El siguiente paso fue editar el Journal of Design and Manufactures, primera publicación sobre diseño en la historia, que circuló de 1849 a 1852.

Colaboró en una revista de diseño de la época, en donde se postulaba un diseño exento de ornamentación, funcional y útil. Probablemente su obra más relevante al mundo del diseño de producto sea un juego de té de color blanco inspirado en las vasijas griegas. Predomina en él la ausencia de decoración, relegada solamente a la tetera, que lleva decorada el asa y la tapa.

Fue uno de los mentores de la Exposición Universal de Londres en 1851, siendo uno de los encargados de escoger el proyecto para la construcción del recinto de la exposición, el cual ganó The Crystal Palace, de Joseph Paxton.

 

 

Una tarjeta navideña es un documento de felicitación que se adorna de una manera que celebre Navidad. El contenido típico se extiende desde símbolos verdaderamente cristianos tales como escenas del Nacimiento de Jesús y la estrella de Belén a las referencias puramente seglares, a veces chistosas, a veces estacionales (paisajes, meteorología, etc.) o a las actividades comunes de Navidad como compras y festejos. Las tarjetas de Navidad son enviadas durante el periodo navideño (alrededor del 25 de diciembre) por mucha gente (incluyendo no cristianos) en la cultura occidental y en Asia.

Algunos grupos cristianos (tales como los testigos de Jehová), sin embargo, rechazan la celebración de días de fiesta sin una autorización bíblica explícita y ni celebran tan Navidad ni intercambian tarjetas de Navidad.

Las primeras tarjetas de Navidad comerciales fueron patrocinadas por Sir Henry Cole en Londres, 1843, y ofrecían una ilustración de Juan Callcott Horsley. La estampa de una familia que bebía vino junto con un niño pequeño se manifestó polémica, pero la idea era buena: Cole había ayudado a introducir el Correo a Penique tres años antes. Una serie de 1.000 tarjetas fue impresa y vendida por un chelín cada una.

 

 

Las primeras tarjetas inglesas raramente mostraron imágenes del invierno o de temas religiosos, favoreciendo en su lugar las flores, las hadas y otros diseños imaginarios que recordaran al receptor el acercamiento de la primavera. Las imágenes chistosas y sentimentales de niños y de animales fueron populares al igual que las formas, las decoraciones y los materiales cada vez más elaborados.

En 1875 Louis Prang se convirtió en la primera impresora en ofrecer tarjetas en América, y no obstante el renombre de sus tarjetas, las imitaciones baratas lo llevaron fuera del mercado. El advenimiento de la postal fue el inicio del fin de las tarjetas elaboradas al estilo victoriano, pero hacia los años 1920, las tarjetas con sobres habían vuelto.

Las tarjetas continuaron desarrollándose a través del siglo XX con cambio de gusto y técnicas de impresión. Las guerras mundiales trajeron tarjetas con temas patrióticos. Las tarjetas de estudio idiosincráticas con imágenes de historieta y a veces humor arriesgado calaron en los años 50. Imágenes nostálgicas, sentimentales y las imágenes religiosas son ahora de nuevo populares, y las reproducciones de tarjetas victorianas y Edwardianas son fáciles de obtener.

 

 

Las tarjetas de Navidad "oficiales" comenzaron con la reina Victoria en los años 1840. Las tarjetas de la familia real británica son generalmente retratos que reflejan los acontecimientos personales significativos del año. En 1953, el presidente Dwight D. Eisenhower publicó la primera tarjeta oficial de la Casa Blanca. Las tarjetas representan generalmente escenas de la Casa Blanca interpretadas por prominentes artistas americanos. El número de receptores ha crecido a lo largo de las décadas, a partir de apenas 2.000 en 1961 a 1,4 millones en 2005.

 

 

Las tarjetas de Navidad pueden comprarse individualmente pero se venden generalmente en paquetes del mismo diseño o de diseños variados. El renacimiento del interés por la artesanía con papel, scrapbooking en particular, ha mejorado el estado de la tarjeta hecha en casa y ha hecho disponible un arsenal de herramientas para estampar, perforar y cortar. Los avances en la fotografía digital y en la calidad de impresión han proporcionado una manera más tecnológica de personalizar tarjetas con fotos, mensajes o clip art.

La tecnología puede también ser responsable del declive de la tarjeta de Navidad. El número estimado de tarjetas recibidas por las casas americanas cayó de 29 en 1987 a 20 en 2004 y 25 EN EL 2011.

 

 

Ahora los teléfonos celulares permiten un contacto más frecuente y es más fácil que las nuevas generaciones los utilicen en vez de los textos manuscritos - dado especialmente por la disponibilidad de páginas web que ofrecen tarjetas de Navidad gratis por correo electrónico. No obstante, con un total de 1.900 millones de tarjetas enviadas tan sólo en los Estdos Unidos en 2005, es probable que las tarjetas navideñas tradicionales desaparezcan pronto.

Desde el principio, las tarjetas de Navidad fueron coleccionadas ávidamente. La reina Maria de Inglaterra reunió una gran colección que ahora se guarda en el Museo Británico. Los ejemplares de la edad de oro de la impresión (1840s-1890s) son especialmente estimados y se venden en grandes sumas en las subastas. En diciembre de 2005, una de las tarjetas originales de Horsley fue vendida en casi £9000. Los coleccionistas pueden centrarse en imágenes particulares como Papá Noel, poetas o determinadas técnicas de impresión

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Wednesday 21 december 2011 3 21 /12 /Dic /2011 06:21

 

 

La Navidad en Mexico

POR: JORGE SIFUENTES CAÑAS - CUERNAVACA, MOR. La habitual cena de navidad es un condensado de tradiciones y sazones que encuentran su origen tanto en la antigüedad romana como en el mundo prehispánico, pero que mantiene un sello mexicano y una profunda advocación religiosa, detalló José Luis Curiel, investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia y especialista en nutrición y gastronomía.

Para el investigador, autor de numerosos artículos en revistas especializadas, entre los componentes litúrgicos de la cena navideña destaca el hecho de que durante la Noche Buena era obligatorio, al menos en el periodo colonial, guardar la vigilia, por lo que ante la imposibilidad de servir en la mesa el tradicional guajolote que se reservaba para el 25 de diciembre, paulatinamente se incorporaron pescados y hierbas como el bacalao y los romeritos dentro de los platillos de la celebración.

 

 

Sin embargo, el guajolote era desde el siglo XVII un elemento insustituible del arte culinario colonial, puesto que incluso en el reglamento de alumnos de la Real y Pontificia Universidad de México se especificaba que para aprobar los exámenes de profesión era necesario obsequiar ejemplares del ave a sus diferentes sinodales.

De acuerdo con el especialista, el guajolote era un símbolo de elegancia y riqueza que sustituía al pavo real, especie que durante la Edad Media no sólo era símbolo de unión, de gusto y de fortuna, sino que también representaba un elemento ante el que los caballeros hacían diversos juramentos, como el de conquistar una tierra o derrotar algún enemigo.

Pero sin duda, advierte José Luis Curiel, el aspecto litúrgico es fundamental. A través de sus investigaciones detalló que en algunos recetarios antiguos se prescribe que el relleno del pavo debe contener tomillo, hierba que en las creencias de la época había sido utilizada para cubrir el pesebre en el que nació Jesucristo.

El guajolote mexicano es símbolo mundial de la navidad, aseveró el investigador, al detallar que su consumo dio paso a toda una tradición en cuanto a la compra del ave, su cuidado y finalmente su sacrificio y preparación para acompañar la cena de navidad.

“Todavía en los años setenta, sino es que un poco después, pasaban las señoras de puerta en puerta con su guajolote y la gente los compraba, los alimentaba de manera abundante para engordarlos y se les incrementaba en su dieta una almendra cada día para darles sabor. Después se les cortaba el pescuezo, se desplumaba y se metía al horno en una maravillosa tradición”, señaló.

José Luis Curiel afirma que detrás de cualquier platillo se encuentra una historia que muestra cómo se ha ido transformando. Así por ejemplo los romeritos, elaborados con el tradicional mole que baña al quelite, en sus inicios se utilizaba el ahuautli -de atl que es agua y huautli que quiere decir alegría- para elaborar las tortas que los acompañan.

 

 

“El amaranto de agua, que es como hueva de chinche acuática que crece en la zona de Texcoco y que se conseguía en el mercado de San Juan, se preparaba en una tortita de huevo acompañando a los primeros romeritos; el camarón es mucho más reciente”, agregó.

Sin embargo, afirma que a pesar de que una gran variedad de platillos tienen un origen extranjero, la cocina mexicana les ha dado su propia personalidad. “El ponche tiene una cierta influencia inglesa; la palabra ponch significa té con pasitas y ron. Pero nosotros somos más astutos, ya que le agregamos una gran cantidad de frutas de la época como tejocotes, lima, o guayaba, elaborando un caldo extraordinario”.

 

 

Por su parte, los buñuelos son un postre navideño que proviene de una antigua tradición que ha adquirido rasgos locales, ya que los romanos hacían una especie de bolas que amasaban con los puños, a los que llamaban puñuelo. “Desde el siglo XIV en España encontramos recetas que hablan ya de buñuelos, pero aquí lo hacemos a nuestro estilo: buñuelos de viento, de rodilla, con requesón, y si uno va a Oaxaca los sirven rociados con miel de piloncillo o con anís; o si por el contrario lo prefieres remojados, van sumergidos en la miel y al terminar se arroja el plato de barro a la calle”, señaló.

Pero sin duda, afirmó, las posadas y la colación son dos de los ingredientes más importantes de las festividades navideñas en México; las primeras, surgen ex profeso como un mecanismo de evangelización en el que a través de la representación del nacimiento de Jesucristo se enseñan los elementos más importantes del catolicismo.

 

Por su parte, la colación proviene de la palabra latina collage, que denotaba el alimento que se les proporcionaba a los monjes durante las lecturas que el padre Prior realizaba en los conventos; entonces, afirmó el especialista, una conferencia o lectura acompañada de comida es una colación. Pero con el tiempo, aclara, el concepto cambia y pronto el término se refiere a una comida completa que se regala en ciertas fiestas, una de las cuales es la navidad.

Los alimentos de la cena navideña están cargados de simbolismo, como la nuez que alude a la esperanza o la granada al amor, además de que en un tiempo representaban el poder económico de los comensales. Por eso no es casual, agregó, que en el segundo banquete de Hernán Cortés en 1538 se sirvieran “gallinas de tierra y gallos de papada, con los picos y pies punteados como símbolo de riqueza”, concluyó.

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Tuesday 20 december 2011 2 20 /12 /Dic /2011 12:09

 

La Navidad es una fiesta de gran importancia, muy significativa porque nos recuerda el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo en Belén según el Evangelio de San Lucas. (Salmo 2 Versículo 8). Después de la Fiesta de Resurrección es la fiesta más importante del año eclesiástico.

Aunque  se  ha tomado como fecha de celebración el 25 de Diciembre,  (excepto en la Iglesia Ortodoxa) los Evangelios no señalan fechas. No es seguro que Jesús naciera ese día, pero todo hace suponer a los historiadores que nació en los tiempos del Emperador César Augusto, en Judea, cuando Herodes “El Grande” reinaba en la región.

Aunque parece casi imposible establecer la fecha exacta del nacimiento de Jesús, el reto sigue pendiente para historiadores y astrónomos, que han intentado descubrir a qué fenómeno celeste   correspondería la Estrella de Belén. 

 

 

En el Siglo VI, el abad romano Dionisio “El Exiguo”,  un experto en lenguas latina y griega, en ciencias eclesiásticas y en cronología, conjeturó que el nacimiento de Cristo corresponde con el día de la Anunciación de la Virgen. De esta manera para él la Era Cristiana comenzaba el año 753 de la fundación de Roma.

Durante los siglos siguientes, al comenzar a aflorar el deseo de celebrar el natalicio de Jesús de una forma clara y diferenciada, algunos teólogos, basándose en los textos de los Evangelios, propusieron datarlo en fechas tan dispares como el 6 y 10 de enero, el 25 de marzo, el 15 y 20 de abril, el 20 y 25 de mayo y algunas otras.

 

 

Pero el Papa Fabián (236 - 250) decidió cortar por lo sano tanta especulación y calificó de sacrílegos a quienes intentaron determinar la fecha del nacimiento del Nazareno. La Iglesia armenia fijó el nacimiento de Cristo el 6 de enero, mientras otras iglesias orientales, egipcias, griegas y etíopes propusieron fijar el natalicio en el día 8 de enero.

 

 

Desde los primeros tiempos, las antiguas sociedades celebraban con ritos y fiestas actos de su vida cotidiana ya que su cultura y economía estaban ligadas a la agricultura, los cambios de estación y las cosechas. Estas fiestas se caracterizaban por el exceso y la lujuria y se consideraban  paganas. Un ejemplo es la  Sacaea, festival  parecido a la navidad que se celebraba hacia el año 2000 a de C.  en lo que hoy es el reino de Irak. Duraba cinco días y se presentaban procesiones, actos teatrales e intercambio de regalos como una manera de decirle adiós al invierno.

 

 

La fiesta pagana más estrechamente asociada con la nueva navidad era el Saturnal Romano, el 19 de diciembre en honor a Saturno, dios de la agricultura cuya festividad se celebraba durante 7 días de bullicio, algarabía y banquetes. En esta celebración orgiástica todo estaba permitido y los romanos, incluyendo esclavos y criminales, se desbordaban en manifestaciones de irreverente idolatría, intercambiaban regalos, decoraban sus casas con ramas de acebo, hojas de laurel y bebían todo el alcohol que sus cuerpos podían soportar. Por su parte los Persas encendían fogatas en el Solsticio de Invierno, rindiéndole homenaje a Mitra, el dios de la luz, guardián de las fuerzas del mal, que también era reverenciado por soldados y viajeros que difundieron su culto por toda Europa. Los Judíos contaban con la Fiesta de las Luces o consagración del templo Hanukkah establecida por Judas Macabeo en el año 165 a de C y que se llevaba a cabo a mediados de diciembre.

 

 

El Natalis Solis Invicti, el Nacimiento del Sol Invicto (un culto muy popular y Al mismo tiempo se celebraba en Europa una fiesta de invierno de características similares, conocida como Yule, en la que se quemaban grandes troncos adornados con cintas multicolores honrando a los dioses Odín y Thor para pedirles que el sol brillara con más fuerza y esplendor.

 

No fue sino hasta muchos años después de que Jesús naciera, que algunas iglesias cristianas comenzaron a celebrar la Navidad, siendo oficialmente reconocida recién hasta el año 354, cuando por influencia de San Juan Crisóstomo y San Gregorio Nacianzeno se proclamó el 25 de diciembre como fecha de la natividad, dado que en el Concilio de Nicea (año 325) se declara oficialmente que Jesús es una divinidad, ya que el Padre y el Hijo son el mismo. El obispo romano Liberio (352-366), ante un intento de erradicar las demostraciones que se consideraban de culto pagano y de relajamiento moral, instituye la Fiesta de Navidades y así se decidió fijar el natalicio de Cristo durante el Solsticio de Invierno (en el hemisferio norte), fecha en que se festejaba el nacimiento de variadas deidades romanas y germanas. Se tomó por fecha inmutable la noche del 24 al 25 de diciembre, día en que los romanos celebraban extendido que los cristianos no habían podido vencer o prescribir hasta entonces).

Las iglesias orientales siguieron y siguen festejando la Navidad el 6 de enero (Epifanía). La iglesia de Jerusalén tardó más en asumir esta fecha y la iglesia Armenia no la llegó a reconocer. Una de las iglesias que más se opuso a la Navidad fue la Reformada de Escocia debido a que ésta y otras fiestas religiosas de la iglesia Romana no estaban establecidas en las Santas Escrituras.

La iglesia de occidente, además de acoger la Fiesta de la Natividad el 25 de diciembre, incorporó también a sus festejos la fecha del 6 de enero como Fiesta de la Epifanía o de la Adoración de los Reyes Magos.

Con la instauración de la Navidad también se recuperó en occidente la celebración de los cumpleaños, aunque las parroquias europeas no comenzaron a registrar las fechas de nacimiento de sus feligreses hasta el siglo XII.

En un principio la Navidad tuvo un carácter humilde y campesino, pero a partir del siglo VIII comenzó a celebrarse con la pompa litúrgica que ha llegado hasta hoy, creando progresivamente la iluminación y decoración de los templos, los cantos, lecturas y escenas piadosas que dieron lugar a representaciones al aire libre del Nacimiento en el Portal de Belén, el famoso Pesebre.

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Monday 19 december 2011 1 19 /12 /Dic /2011 23:41

 

Por: Jaime Ariansen Céspedes - Cuando comencé a estudiar sistemáticamente la historia de la gastronomía universal – hace ya varias décadas – por mi “deformación” de ingeniero una de las primeras cosas que hice fue dividir matemáticamente los temas por capítulos, para organizar su análisis y desarrollo. Una de las cinco primeras divisiones, fue la de “Cenas Memorables” y las dos primeras investigaciones: La ultima cena y La cena de navidad.

La primera me llevo mas de cinco años de investigación y leer mas libros de lo que ustedes se puedan imaginar – claro que fue apasionante la tarea – pero comprendí que si empleaba tanto tiempo en analizar cada tema jamás podría terminar el primer libro que me había trazado como objetivo, así que llegue a mi segunda cena memorable - la de navidad – recién al sexto año.

 

 

Comencé en plena Edad Media, la etapa que menos apreciaba, por que no brillaba con la intensidad de las otras, me situaba en castillos mal iluminados y con pocos pensonajes y temas que me engancharan a primera vista, recién la comencé a entender y apreciar mucho tiempo después.

La carga emocional que le impartía la religiosidad imperante y dominante era apabullante y cada tema relacionado con la vida de Jesús era magnificado en todo su esplendor, entonces el tema de su cumpleaños era excelso pero sin el rigor académico correspondiente, lo importante era él sucedo mas que donde, como y cuando.

Historia de la Cena de Navidad

La cena navideña como tal nace en el período oscurantista de la Edad media, y posteriormente se vería enormemente enriquecido por la "globalización" de entonces dada a través del intercambio entre Este y Oeste gracias a las violentas cruzadas.

En realidad no todos comían lo mismo pues la cena navideña dependía del escalón al cual perteneciera uno en la sociedad del medioevo. Además, no era una sola cena o banquete sino varios ya que las festividades religiosas duraban varios días en aquellos entonces. Navidad para los cristianos ingleses y escoceses contaba con 12 días, concluyendo con el día de Reyes Magos, cuando ya todo mundo empacaba y se iba a casita.

 

 

El señor medieval por supuesto que comía gallina o ganso, dado que los campesinos que vivían en sus tierras tenían la obligación de hacerle un regalo de aves y hasta la cerveza que había sido procesada por largo tiempo por el pobre. El señor medieval daba a sus siervos pan, queso, y si era generoso, sopa no muy espesa o platos con carne.

Uno de los platos predilectos del campesino era el budín navideño, hecho con abundante miel o azúcar y extras como pasas y almendras y nueces. El azúcar era un bien muy preciado y rara vez existía sobre la mesa del campesino, por lo cual el señor feudal procuraba que este postre no faltara en la mesa navideña para tener apaciguados a sus trabajadores por el resto del año.

En aldeas cercanas al mar, el ganso o la gallina era suplantada por anguilas, salmón, camarones y aún langostas, las cuales eran preparadas en abundante salsa con especias(muchas veces carísimas) para que la comida diera abasto para tantos. Los cerdos y jabalís eran muy codiciados, siendo servidos enteros al pastor o con salsa de manzana verde.

 

 

El glotonazo rey inglés Enrique VIII en varias ocasiones no solo cazó, sino que aderezó varios jabalís para los banquetes navideños, y se jactaba de ser tan bueno en la cocina sazonando como en la cama amando.

Tras carnes codiciadas para la cena navideña eran el venado, el conejo y las terneras. Las papas no aparecerían en la mesa navideña hasta que se dio el encontronazo entre Europa y América, pero una vez probadas, los humildes tubérculos americanos se establecieron firmemente en guisos (en España e Italia), fritas (por eso son a la francesa, porque en Francia aprendieron a freírlas en manteca de chancho) o en purés (Inglaterra).

La joya de la corona navideña en la mesa era el Queque de la Duodécima Noche, llamado Rosca de Reyes o Torta del Monarca según el país donde estuvieras cenando. Era una gran rosca repleta de azúcar, mantequilla y huevos, con relleno de frutas secas y nueces. En este postre se origina la famosa torta navideña que hoy comemos con tanta fruición. Desde entonces, esta delicia para el paladar ha dado la vuelta al mundo y sigue siendo uno de los dulces navideños más gustados, y varios pueblos se disputan su cuna.

El pavo, soberano absoluto de la mesa navideña elegante, es de origen azteca y se le conoce en México como guajolote. Esta enorme pero frágil ave fue muy gustada por los españoles desde que Cristóbal Colón la llevó. De ahí, su popularidad se regó por toda Europa. En México el chompipe es elevado a manjar de los dioses en la receta del fabuloso mole poblano que incluye otro alimento pecaminosamente divino (el chocolate, también mejicano. Este mole poblano es un plato monumental que se sirve en Navidad. El infaltable chile mejicano complementa esta delicia que ha sido elogiado por los más refinados gastrónomos.

 

 

Dado que el azúcar era carísima en la Europa medieval pues solo los árabes para entonces sabían refinarla a la perfección, una forma de demostrar cariño para Navidad era regalando confecciones de azúcar. Con el arribo de la menta a través de las cruzadas, los bastones de azúcar con menta se pusieron en boga, siguiendo la tradición que San Nicolás usó bastón en su vejez. Además, estos bastones eran regalados a personas que estaban enfermas, pues se le atribuyó poderes curativos a la menta. Los confites de ciruela llamados sugarplums en inglés combinaban varias especies, azúcar y no siempre llevaban ciruelas preservadas adentro. La ciruela también encontró favor en las mesas de los nobles en forma de budín con abundante azúcar y a veces un poco de licor.

 

Uno de los postres más codiciados para las navidades es la Buche de Noel, o tronco navideño. Por supuesto, como los mejores vinos, quesos y perfumes del mundo, es francés. Con este tronco de torta bañado con crema y relleno de confitura se simulan los troncos que arden en el cálido hogar de una familia reunida para celebrar el nacimiento del Colochón. Estas tortas catalogan entre las más deliciosas del mundo, pero desgraciadamente para los diabéticos son el pecado mayor que puede existir debido a su profusión de crema, azúcar y relleno de confitura.

 

 

Las galletas y bizcochos hechos con jengibre son los postres predilectos de los niños europeos, particularmente los ingleses y alemanes. Se cree que la bella y erudita reina inglesa Elizabeth I La Reina Virgen regalaba a sus visitantes navideños con galletas que se asemejaban a ellos, deliciosos retratos comestibles adornados con azúcar de colores y nueces por ojos. Los alemanes sin embargo afirman que los muñecos y casitas de jengibre hechos por su incomparable rey Federico II el Grande de Prusia eran más ricos, ya que el gran monarca también fue excelso repostero… entre sus muchos atributos.

 

Pero…qué comen en la actualidad otros países?

En Australia, está muy en boga sustituir al pavo por deliciosas mariscadas o por pato en especies picantes, y no se puede concluir un banquete navideño sin postres como el budín del perro manchado, pavlovas o ensaladas de frutas tropicales( de las que tienen en abundancia ellos entonces, pues en el sur es verano y no invierno!)

Los italianos aman la enorme y gorda anguila llamada capitone, que se hace asada o frita. El torrone es un turrón de nueces, y el pandoro es una torta que tiene forma de estrella.

Los ingleses aman su buen rosbif-sobre todo si gotea sangre al partirlo sobre el Yorkshire pudding (el cual es como una plasta de pan a la que nunca le pude hallar buen gusto- y en el budín de ciruelas echan monedas para traer suerte a quienes las encuentren, aunque muchas veces ha habido atragantados golosos que han ido a parar a la emergencia del hospital…

Los eslovacos se deleitan con una sopa de lentejas como primer plato, mientras que los cristianos japoneses se deleitan con un queque de crema y fresas que simula un pastel de cumpleaños para el nene Jesús.

Los filipinos pueden vanagloriarse de tener las festividades navideñas más largas de la cristiandad, y entre sus comidas predilectas está el queso de bola(generalmente edad) y el jamón glaseado, muchas veces con piña y jengibre.

Los polacos por su parte comen oplatek, un pan similar a la hostia con una escena de la Natividad impresa.

Los turcos comen pavo relleno de arroz, y ellos pueden vanagloriarse de haberle dado el nombre en inglés al pavo (Turkey, que también es el nombre en inglés de Turquía) ya que muchos de sus mercaderes contribuyeron a la popularización de nuestro chompipe en Europa y Asia menor.

Los checos se deleitan en Navidad con sopa de pescado y el número de comensales en la mesa debe de ser par, ya que quien esté sin pareja no vivirá para gozar la próxima Navidad!

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