09 TÉ

Wednesday 14 november 2012 3 14 /11 /Nov /2012 13:04

Edmundo Domínguez Aragonés - En la leyenda, un equis día el emperador chino, erudito y sabio, Shen Nung, descansaba al pie de un árbol de té silvestre y en esas una ligera brisa agitó las ramas y algunas hojas cayeron en el agua que estaba hirviendo y, al beberla, después de enfriada el agua, "le resultó deliciosa y reconstituyente". La anécdota aconteció en el año 2737 antes de Cristo.

El emperador Nung, durante su reinado promovió los beneficios del té, ya que, antes, una de sus sabias normas es la que dispuso que durante su reinado "toda agua para consumo humano fuera previamente hervida". Nung se adelantó a Louis Pasteur miles de años antes.

El té es conocido por los europeos por vez primera en la India cuando los portugueses la invadieron hacia 1497. En la India era la bebida nacional.

El primer cargamento de té llegó a Amsterdam, Holanda, en 1610 por iniciativa de la Compañía Inglesa de las Indias Orientales y de allí pasó a Inglaterra. El té negro se puso como bebida de moda en los cafés de Londres, en 1652. Las reuniones en los cafés londinenses favorecieron la creación de los partidos políticos en Inglaterra.

En Francia, antes, en 1635 apareció la bebida "que era del gusto del Rey y su corte" y pronto "el pueblo comenzó a beberlo", aunque escasamente, ya que los franceses preferían el café. Luego, entre 1720 y 1730, adquirió notoriedad en Europa y se inició el trato directo con China para surtirse de la planta en los puertos de Amoy y de Cantón en China, al cual acudían los mercantes europeos.

"En Japón, los samuráis lo bebían ritualmente, tomando la vasija del té con las dos manos, llevándosela a la boca y dándole tres sorbos".

En la actualidad el té es la segunda bebida consumida en el mundo, después del agua.

Hoy, en París, en el Museo Guimet, se están exponiendo, hasta enero de 2013, 257 piezas de cerámica y una quincena de pinturas que representan el 50 por ciento de las obras conocidas en relación a la historia del té, que han sido elegidas por el curador de la muestra Jean-Paul Desroches.

Dice el experto: "El evento revela cómo a partir del siglo XVII, el esplendor de la dinastía Qing convirtió el té y la porcelana que le acompañaba en el centro de un comercio de difusión internacional, desde la Corte de Rusia a Persia, pasando por Mongolia, sur de Europa y Estados Unidos".

Los ingleses instituyeron la hora del té, a las cinco de la tarde. El ritual cotidiano durante el cual se bebe té negro que se acompaña con pastitas o galletas de mantequilla, algunas con una cereza en el centro. Si se es invitado a la hora del té, esto representa confianza y amistad y más cuando se trata de un extranjero.

En México, el consumo del té comenzó hacia 1920, ya concluida la Revolución de 1910, habiéndose relajado la sociedad que había padecido la guerra civil. Algunos miembros de la alta burguesía, que habían viajado a Inglaterra, adoptaron la hora del té en la época de Porfirio Díaz, aunque en pocas mansiones de la Ciudad de México.

Díaz no bebía té, ni café ni alcohol ni fumaba. Era un asceta en ese comportamiento. Era el poder su reconstituyente.

El té de las cinco se bebía en el Jockey Club, ubicado en el Paseo de la Reforma, y a la degustación acudían los miembros de la clase gobernante con ínfulas sajonas. Díaz era afrancesado y ese ritual le molestaba.

El té llegó a México en la Nao de China. Nao en latín navis quiere decir barco, galeón. Tras el encontronazo y la colonización, España estableció una ruta marítima que iba de China al puerto de Manila, en Filipinas y de ahí a los puertos de Acapulco y Las Peñas, hoy Puerto Vallarta, en el siglo XVI. Lo que se desembarcaba era telas de seda y vajillas, muebles de laca y almohadas de seda y oro, y algunas pacas de té.

La última Nao de China zarpó de Acapulco en 1815, avanzada ya la Revolución de Independencia. Nadie registró el hecho ya que todos estaban en armas y el padre Hidalgo y Morelos habían sido ejecutados y al ya emperador Agustín de Iturbide, "le disgustaba el té y prefería la taza de café acompañada de un buen trago de coñac y un cigarro habano".

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Thursday 25 october 2012 4 25 /10 /Oct /2012 01:22

Escrito por Sandra Unzaga 

Te

El té es una bebida legendaria, conocida y adoptada por muchas culturas alrededor del mundo. En el Museo Guimet de las Artes Asiáticas de París en Francia, a través de una exposición se explora al te desde su legendario origen chino hasta su expansión y llegada al Oriente Medio, Europa y América.

La exposición consiste en 257 piezas de cerámica y 15 pinturas representativas sobre el té, procedentes del Museo Nacional de Taipei. La escenografía que los acompaña se quiso “silenciosa”, sin exotismos. De ahí que las piezas se presenten sobre vitrinas horizontales, como una mesa en torno a la que se invitase al espectador.

Al inicio de la exposición, el visitante se encuentra con dos obras contemporáneas: un cortometraje sobre el espíritu del té y un monumental cubo de té comprimido por el artista Ai Weiwei, esta última obra es titulada “Ton of tea” (Tonelada de Té) y es el testimonio de la importancia de esta bebida en la actualidad.

El cortometraje  es una obra realizada por el director franco-vietnamita Tran Ahh Hung, y es protagonizada por la única mujer nombrada como gran maestro de te, Tseng Yu-hui.

El té nació en el contexto religioso del budismo y su propósito era para “despertar”, en su sentido literal, y para provocar en los monjes budistas la inteligencia y la intuición.

Las cerámicas, recipientes y teteras nos hacen viajar en el tiempo y en el espacio, a través de las tres grandes etapas del té:

  • Edad del té hervido: Dinastía Tang, entre los años 618 y 907, se le concede virtudes medicinales y se eleva a la calidad de “brebaje divino”, se bebía mezclado con mantequilla y especias.
  • Edad del té batido: Dinastía Song, que actualmente se utiliza en Japón.
  • Edad del té en infusión: Dinastía Qing, entre los años 1368 y 1644, y extendida hasta nuestros días; se inició con los letrados chinos y se consiguió una amplia gama de aromas y sabores. Durante esta etapa el té y la vajilla de porcelana en la que se servía, tomaron auge internacional, desde Rusia hasta Estados Unidos, pasando por Persia, Mongolia y el sur de Europa.

Ya sea para despertar, reconfortarte, proporcionarte alivio o simplemente para entrar en calos, el té siempre ha sido y será una muy buena opción.

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Monday 1 october 2012 1 01 /10 /Oct /2012 17:56

El museo nacional del té de China está situado en el No. 88, calle Longjing, en la ciudad de Hangzhou, provincia de Zhejiang. El establecimiento ocupa 4,7 hectáreas, unos 8.000 metros cuadrados de área de construcción. Es un museo temático sobre el té, y la cultura del té de China. Fue abierto oficialmente al público en abril de 1991. Es una galería de nivel nacional, y es también el museo con más colecciones de té, las pantallas más vívidas del té, la investigación de la cultura del té más singular, y las actividades más amplias del té en el mundo. Por otro lado se han hecho contribuciones sobresalientes a la protección y promoción del patrimonio cultural de China.

El edificio de este museo está compuesto por seis salas de exposición, el Primer salón, Salón de la Historia del té, Salón de calidoscopio de Té, Salón de Propiedades del té, Salón de juego de té, y Salón de cultura de té. Se muestra por separado la cultura histórica, las colecciones, la tecnología para hacer té, el arte de juego de té, las costumbres de beber té, y los beneficios para la salud. No sólo describe vívidamente miles de años de trayectoria histórica de la civilización del té, sino también la rica variedad de la cultura del té.

China posee un vasto territorio, goza de una larga historia, y es el hogar de muchos grupos étnicos. Las costumbres del té son una parte importante de la cultura china. El Salón de las costumbres de té muestra principalmente representativas regiones de costumbres del té, donde se puede encontrar la restauración o la simulación de las costumbres del té, como un escenario donde se bebe el té con mantequilla del Tíbet, y la escena de tostar té de la etnia Dai, de la Provincia Yunnan Dai, la casa de té de Sichuan, y la casa de los comerciantes de Huizhou, que alcanzó su punto al máximo en las dinastías Ming y Qing.

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Wednesday 19 september 2012 3 19 /09 /Set /2012 10:52

Aunque la historia del té en Vietnam no ha sido tan bien recogida como la china o japonesa, el té siempre ha ocupado un lugar esencial en la cultura vietnamita. Con una historia de más de 2000 años de cultivo del árbol del té, Vietnam es uno de los mayores y más antiguos lugares de producción de té del mundo y hoy en día es considerada la cuna de esta mágica infusión junto con China.

No obstante, no es hasta su historia reciente, con el paso de franceses y rusos, cuando Vietnam se incorporó a la economía de mercado expandiendo y mejorando la cantidad de sus plantaciones llegando a convertirse en el quinto productor mundial.
Las áreas productoras más importantes del té en Vietnam son:
-La región del Norte, incluyendo 3 provincias: Son La, Lai Chau y Dien Bien.
- Al Sur, la provincia de Lam Dong , la mayor área de cultivo de todo el país; gran parte de los tés oolong de vietnam provienen de aquí.
-Y la célebre provincia de Thai Nguyen, cuya fama es incomparable dentro del territorio nacional.
El té es un elemento que se ha integrado completamente en la cultura, fiestas, celebraciones... En la vida cotidiana el té es servido muchas veces al día en cada hogar vietnamita: justo después de levantarse, tras el almuerzo, etc. Haciendo del té una práctica de unificación social al mismo tiempo que gastronómica muy saludable, reuniendo los miembros de la familia tras el duro día de trabajo, e invitando a menudo a amigos y vecinos. Y en la calle, los vietnamitas tampoco dejan de beber té. El té preparado es vendido en los "quán cóc", pequeños puestos callejeros que pueden encontrarse fácilmente enfrente de estaciones de tren, escuelas, oficinas o incluso en algunos pasajes tranquilos y aislados. Estos quioscos constituyen una de las estampas de la cultura vietnamita más típicas, donde trabajadores y estudiantes se acercan a hacer un breve pausa o un descanso al final del día, compartiendo noticias y cotilleos entre taza y taza de te verde.
El té vietnamita puede separarse en tres categorías principales: té verde, té negro, y té perfumado:
Trà xanh (té verde)
El té verde debe ser siempre el primero en ser mencionado cuando uno habla sobre té vietnamita, su elaboración se ha extendido exponencialmente durante el pasado siglo XX, en gran medida, debido al aumento del consumo interno. Su poder refrescante y ligeramente estimulante lo convierten en la bebida perfecta para los cálidos días tropicales, y hoy en día el ardor de los vietnamitas por el té verde se ha visto incrementado si cabe a la luz de las numerosas propiedades beneficiosas para la salud que comporta su consumo.
Trà Man (té negro)
Robusto y con un ligero toque meloso, su fuerza y carácter lo hacen un substituto ideal para los poderosos tés de tipo Assam. Las zonas predilectas para su cultivo son las tierras bajas como Thai Nguyen, Tuyen Quang.
Tes perfumados
Los vietnamitas se sienten particularmente inclinados hacia los tés ligeros con fragancia floral, de ahí su gran entusiamo por las mezclas de te con flores y hierbas. El fragante olor de las flores enlaza harmoniosamente con el suave amargor del té, creando un sabor único. Entre las mezclas más populares, hemos de distinguir el té con loto -o trà sen-, que puede considerarse como la especialidad vietnamita. Elaborar una mezcla con flor de loto no es sólo un proceso largo y arduo, sino que además simboliza el respeto y filosofía que rodean esta planta en la cultura vietnamita, que encarna la pureza, la entrega y el optimismo por el futuro.
En té&té no podíamos seguir ajenos a los tés de un país con esta historia y con esta fortaleza en el mundo del té. Así que hemos comenzado por incorporar unos de sus té verdes biológicos de más prestigio.  Confiamos en que esto sea sólo el principio.
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Friday 31 august 2012 5 31 /08 /Ago /2012 14:09

¿Te apetece tomarte un té en la sala de espera del 221 de la calle Baker, junto al detective más famoso de la historia? Por desgracia, es una dirección que sólo podremos encontrar en la cabeza de Sir Arthur Conan Doyle, al igual que el único hombre de su tiempo que pudo ensombrecerle.

Un personaje que él mismo creó, que alimentó hasta volverse incontenible, que arrojó al vacío junto al criminal Moriarty para librarse de él. Y que resucitó ante la aclamación de sus lectores, pues no tomaron nada bien su trágico final.

La leyenda de Sherlock Holmes es fuerte, y se fortalece más con cada año que pasa. Los descendientes del escritor inglés debieron reunir una millonada en derechos de autor cuando su creación emblemática se convirtió en uno de los personajes literarios que mayor número de adaptaciones ha cosechado en series y largometrajes. El séptimo arte ha revivido al detective y a su inseparable compañero, el doctor Watson, en innumerables ocasiones. Pero ha sido la industria hospedera quien ha derribado las últimas barreras entre ficción y realidad permitiéndonos visitar una réplica de su apartamento en el Restaurante Sherlock Holmes.

Las raíces de este pub temático las encontramos, como no podía ser de otro modo, en esa admiración que sienten los ingleses por su detective literario más internacional. En 1957, la multinacional empresa de hospedería Withbread and Co. compró una exposición completa sobre Sherlock Holmes que se había recopilado en el Festival de Gran Bretaña durante su gira mundial. Con este tesoro en sus manos, y gracias a la ayuda de la familia de Sir Arthur Conan Doyle, los propietarios lograron abrir un hogar permanente para las piezas de las aventuras del detective en un antiguo pub de la calle Northumberland, que está decorado a imagen y semejanza del apartamento que compartieron Holmes y Watson en la calle Baker.

 

Las únicas excepciones que no recrean el mundo del detective son la amplia cristalera de marco negro de la fachada, a imitación de una antigua cafetería británica; el bar, que se vertebra alrededor de un mostrador principal donde las botellas de cerveza se empujan a codazos; y el elegante restaurante de paredes tapizadas y mobiliario en granate y negro. Los colores del crimen, un aperitivo que nos mete en sintonía y nos trae a la memoria"Estudio en Escarlata" mientras saboreamos los platos típicos de la gastronomía inglesaa un precio más que razonable: desde los clásicos fish and chips y el roast beef hasta los steaks, los solomillos, el pudin de chocolate o el pastel de manzana.

Un ambiente hogareño que no se aleja de los cánones del pub tradicional. La zona de tránsito entre la realidad de la calle y el universo del detective que no abandona ese perfume británico a tabaco, cerveza y madera vieja.

Al introducirnos en el corazón del edificio, nos tropezamos con cuartos que parecen aún más pequeños de lo que son. Esta sensación la generan el remolino de desorden controlado que se extiende entre las paredes y la desorbitada cantidad de objetos que contienen. El revólver del doctor Watson, el violín que Holmes tocaba a altas horas de la madrugada, estanterías donde se agolpan frascos con sustancias químicas y libros de los que sobresalen páginas, pipetas y microscopios, una mesita de te de rasgos orientales, sillones depositados sobre una hermosa chimenea, bastones y pipas que han enmudecido por no tener quien las fume, y papeles y carpetas de lomo de cuero esparcidas por doquier.

El backstage del restaurante es el mausoleo de Sherlock Holmes. La cantidad de objetos es tal que apenas deja espacio para pasearse por las estancias; y aunque reina un cierto caos, curiosamente no hay nada fuera de lugar. Nada que falta o que no debiera estar ahí. Cada centímetro de la habitación es un recuerdo con el poder de evocar una frase, una escena, un capítulo o una aventura entera del célebre detective. Como un extraño deja vuliterario. De ahí que el local se considere como la mayor y más completa exposición "viviente" de Sherlock Holmes que se conserva en el mundo.

Las atracciones principales son el salón de estar y el estudio, donde aguardan una réplica de Holmes y Watson. No son los únicos moradores del pub, sino que por el resto de las estancias se hallan repartidas otras efigies de los actores que encarnaron a los personajes en la pequeña y la gran pantalla. Algunas de ellas, elaboradas con tanto detalle que parece que en cualquier momento cobrarán vida y exclamarán:"¡Elemental, querido Watson!". De hecho, más de uno se llevará un sobresalto al cruzarse con la expresión cruel inhumana de una estatua disecada del perro de los Baskerville, y saldrá corriendo sin detenerse a coger el abrigo ante el temor de ser atrapado por ese sabueso infernal.

Embárcate en un viaje literario por los recuerdos del famoso detective. Con los baños turcos aguardando a la vuelta de la esquina y los raíles de la estación de Charing Crosscrujiendo de fondo, basta asomarse a la ventana para evocar algún capítulo de sus archivos o memorias, e imaginar a los dos compañeros corriendo por la calle para resolver algún misterio.

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