08 CÓCTELES

Thursday 10 february 2011 4 10 /02 /Feb /2011 00:22

Publicado por Heltroger

Mojito

 

La anécdota del descubrimiento del mojito por parte de Hemingway en Cuba es muy conocida, cuentan que una vez el famoso escritor se encontraba tendido sobre la hierba en la huerta de su casa... tomando ron de la botella sazonado con jugo de limón, como sintió agrieras, se metió a la boca un manojo de menta para combatirla y al pasarlo con un trago de ron al limón este le supo fantástico, un par de días mas tarde en la Habana, en el famoso bar la Bodeguita del Medio, donde era muy conocido y asiduo visitante, quiso explicar su descubrimiento, como el quería decir en su ingles enredado manojito de menta dijo erróneamente mojito de menta y ahí se inmortalizo el nombre de este sabroso cóctel.

Receta : 4 Cl de Ron Blanco - 2 Cl de Ron Amarillo - 1 Cucharada de azúcar morena

Medio Limón - 10 hojas de Menta - ½ vaso de hielo picado - Agua mineral

En un vaso alto se pone la cucharada de azúcar, las hojas de menta, se parte el medio limón en cuatro, se macera todo junto, se pone abundante hielo picado hasta llenar el vaso, se vierte el ron y se revuelve bien, tapando con la mano el vaso para que la mezcla no salpique la mesa donde estamos preparando el cóctel, para finalizar rellenamos el vaso con el agua mineral, se sirve con un pitillo largo.

Por jaime ariansen - Publicado en: 08 CÓCTELES - Comunidad: BEBIDAS ALCOHOLICAS
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Wednesday 18 august 2010 3 18 /08 /Ago /2010 12:53

Paloma G. Moreno - cincodías.com

Del vino y el brandy a la ginebra, y de las bebidas espirituosas a los zumos. A grosso modo, estos son los dos giros más significativos que ha dado la empresa especializada a la elaboración de espirituosos, licores y concentrados sin alcohol en los últimos 40 años y que, de momento, parece que no está notando la crisis, según asegura Augusto Romero Haupold, uno de los socios fundadores y dueños de Rives y artífice del nuevo modelo empresarial.

Aunque en los últimos años el consumo de bebidas, sobre todo las conocidas como espirituosas (brandy, whisky, ron, ginebra, vodka o licores, entre otras), ha bajado considerablemente, esta compañía, de momento está consiguiendo salir ilesa de esta situación.

Sin ir más lejos, en el pasado año (uno de los más difíciles de su historia), sus ventas crecieron un 2% (alcanzando los 30 millones de euros) y este ejercicio no parece que vaya a ser muy diferente, según explica Romero Haupold, un empresario, nieto de un cónsul alemán, llegado a Málaga en 1980 y fundador de una bodega, que ya en los años setenta visualizó que el glamour de la ginebra londinense y los concentrados de zumo, muy aceptados ya en Francia, tenían mucho futuro en España.

Y mucho no parece que se equivocara. La tendencia, entonces incipiente en España, a consumir bebidas más refrescantes, menos duras que el brandy y más atractivas, sobre todo para los jóvenes, que el vino, así como los zumos concentrados ya era un hecho irreversible. Tanto, que 40 años más tarde, esta tendencia sigue dominando los hábitos de consumo actuales, sobre todo ahora, cuando la búsqueda de la vida sana, que se ha convertido casi en un culto, la concienciación para el consumo responsable de bebidas alcohólicas así como el endurecimiento de la legislación en capítulos como la conducción de vehículos sigue marcando la conducta en la sociedad actual.

El despertar de la demanda de estos nuevos productos en los años setenta, especialmente por parte de los más jóvenes, fue un revulsivo para la empresa. En 1976 Rives modernizó sus instalaciones y sólo dos años más tarde levantó las nuevas naves de destilación, caldera, mezclas, embotellado, laboratorio, etc., en El Palmar, en el gaditano pueblo de El Puerto de Santa María (Cádiz). Esta destilería es aún hoy el lugar donde Rives sigue produciendo la ginebra con el procedimiento de triple destilación, que es precisamente lo que le da nombre al proceso tradicional London Dry Gin, exportado desde Londres.

Sólo en el segmento de la ginebra London, donde Rives cuenta con una cuota de mercado actual del 5%, todo ha sido, desde entonces y salvo algunas etapas concretas, casi coser y cantar. Hasta tal punto que recientemente su ginebra Gin Rives Special Tridestilada ha sido elegida la sexta mejor del mundo por el prestigioso concurso International Wine & Spirit celebrado en Londres, después de la mundialmente conocida Tanqueray.

Aunque en los últimos años haya habido una cierta decadencia en el consumo de ginebra en beneficio de bebidas como el whisky o el ron, todas las modas vuelven y "el gin-tonic ha resurgido de nuevo como bebida más refrescante y menos alcohólica", explica Romero Haupold.

Prueba de ello es que en los últimos dos años en Rives ha crecido la venta de ginebra un 200%. Y es que en España, el consumo de esta bebida asciende a unos 18 millones de litros. Y Rives pretende subirse a esa ola y llegar a vender 5 millones de litros de su ginebra, según asegura Romero Haupold.

Pero sus ginebras y otras bebidas con alcohol, como el vodka, el ron (tres variedades), los licores de frutas o el vino de Rioja (Ducado Real), no han sido su único punto de mira. Basta comprobar cómo, a finales de los noventa, Rives hizo una fuerte apuesta para potenciar la imagen de los licores y de sus zumos sin alcohol, como el Kiwi Rives o el Blue Tropic, asociados a un estilo de vida más saludable. Los zumos concentrados sin alcohol (Tropic), también muy usados en coctelería, han sido una de sus principales conquistas.

Fórmula magistral

Once especies botánicas, enebro del mediterráneo, la raíz y semillas de Angélica de Bélgica, coriandro o cilantro de Bulgaria, casia de Filipinas, raíz de regaliz de China, piel de naranja amarga de Sevilla y limón de Valencia, granos del paraíso del este de África y orris o polvo de raíz de lirio, procedente de Italia, son imprescindibles en el proceso de destilación de la ginebra de Rives. Un proceso que, aunque parezca increíble, la entidad sigue llevando a cabo en tradicionales alambiques de cobre con agua libre de minerales y alcoholes hidroseleccionados.

Este sistema, aún artesanal, se lleva a cabo en una torre de rectificación, la más alta de toda Europa, con una capacidad de producción de 12 millones de botellas al año. Casi 30 metros de altura y una planta de ósmosis inversa de tratamiento del agua, para producir un líquido cristalino, son los dos pilares de su producción, cuya maestría radica, por un lado, en la lentitud de su preparación (más de 30 horas) y, por otro, en el uso de las plantas en lugar de recurrir a los aromas en frío, empleados por otras marcas.

La destilería ha sido una de las inversiones más importantes llevada a cabo por la compañía en los últimos años. Unos 30 millones de euros invirtió Rives en las instalaciones de El Puerto de Santa María, que incluyen, además, varios trenes de embotellado y tanques de acero inoxidable de 60.000 litros de capacidad de almacenaje.

Pero pese a los buenos resultados, curarse en salud está siendo una de las máximas llevadas a la práctica por la compañía, integrada por una plantilla de 80 personas. Aunque sus productos actualmente tienen presencia en más de 40 países, está en pleno proceso para reforzar las exportaciones. Según explica Romero Haupold, el objetivo es llegar a exportar el 25% de su producción, frente al 15% actual.

China, donde cuenta con una delegación propia, es uno de sus principales mercados, desde donde distribuye a Japón e India, principalmente bebidas con alcohol. Pero Grecia, Francia, Inglaterra y Holanda son los mercados preferidos de sus productos sin alcohol, además de la ginebra.

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Sunday 28 march 2010 7 28 /03 /Mar /2010 15:50

El Tom Collins

Por: Jaime Ariansen Céspedes – Instituto de los Andes

Hace unos años en Lima, en la década de los sesenta, para ir a una discoteca había que ser mayor de edad, y eso se entendía mas de 18 años. En el barrio de Jesús Maria esperábamos pacientemente esta edad  para ir a conocer esos lugares “pecaminosos”, elegantes y medio misteriosos. Los que estaban de moda eran el Grill Bolívar, Eds Bar, El Torero, El Negro-Negro y otra docena de lugares fashion.

Teníamos todavía meses y hasta años, de paciente espera, para poder ser asiduos parroquianos a las diversas discotecas de esa muy tranquila Lima, pero el tema de conversación en el barrio, sobre estos lugares era frecuente. Comentábamos experiencias ajenas y planificábamos al detalle con quien iríamos y a donde. Por supuesto teníamos que ser unos expertos bailarines de bolero y música romántica americana en general, esos lugares eran para enamorados y la música preferida era la de Lucho Gatica, Roberto Ledesma y en especial The Platters con sus inolvidables only you y somoke gets in your eyes.

Hasta que llego el momento de hablar sobre cual era la bebida más conveniente para consumir, el whisky era caro y “para viejos”, la cerveza “no era elegante” y nuestro pisco simplemente no existía en el vocabulario de los jóvenes de la época, ya que era la bebida de nuestros padres y abuelos.

Uno de los entrañables muchachos del barrio, Felipe Cáceres, no dijo que su primo mayor y experimentado galán, le había recomendado un cóctel llamado Tom Collins, era fresco, las chicas también podían tomarlo pues no tenia mucho alcohol y era bien rendidor por su gran tamaño.

Como todavía faltaban algunos meses para cumplir con nuestro gran deseo de fiebre de sábado por la noche, se nos ocurrió  probar el Tom Collins con la debida antelación. Conseguir la receta fue fácil por que se la pedimos a un muy buen barman profesional, Alejandro Pomajambo que trabajaba en el mejor restaurante criollo de esos años El Tradición y que el dueño era nada meno que mi hermano. Alejandro era muy amigo y hasta ahora tengo en mi archivo la recetas en una  hoja de papel escrita a mano.

- 60 cc de Gin.

- 30 cc de jugo de limón.

- Un toque de jarabe de goma dulce.

- Hielo a discreción.

- Canadá dry.

- Un marrasquini, Un rodaja de cáscara de limón para decorar,  una ramita de menta o hierbabuena.

El vaso, largo, muy largo, había que llenarlo hasta la mitad con hielo hecho con agua  pura, se le añadía el gin tanqueray o beefeater, el zumo del limón recién exprimido y el almíbar y se llenaba el resto del vaso con  la soda. Luego la decoración, un removedor y listo.

Alejandro nos contaba que este cóctel era muy antiguo, quizás uno de los primeros, originario de Londres y tenia nombre propio, John Collins, jefe de camareros del Limmers Hotel de Mayfair, al principio usaba ginebra Dutch que era muy amarga y no fue popular hasta que cruzó el océano y recién en Estados Unidos se cambio el gin por el Old Tom Gin, mucho mas dulce y de allí venia el nombre de Tom Collins.

Hay una versión del cóctel llamada John Collins que se hace con bourbon o con whisky y ahora hasta algunos atrevidos le ponen un poco de jugo de naranja. Ahora en las barras se consume poco, pero los de mi generación recordamos todavía con nostalgia nuestros primeros Ton Collins, que sin duda los disfrutamos plenamente con suave música incluida. (JAC)

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Saturday 13 march 2010 6 13 /03 /Mar /2010 14:04

Por: Jaime Ariansen Céspedes - Instituto de los Andes 


El Martini y los Famosos

 


8.
Ernest Hemingway. (1899-1961) Gran escritor y periodista norteamericano nacido en Oak Park, Illinois  y fallecido en Ketchum, Idaho. Fue testigo de las dos grandes guerras del Siglo XX. Existen muchas anécdotas sobre la liberación de París en la segunda Guerra  Mundial y muchas de ellas han sido llevadas al cine, pero una de nuestras preferidas se refiere al Martini y al escritor, entonces corresponsal de la prensa aliada, específicamente el Toronto Star. En plena liberación, irrumpió en el elegante Hotel Ritz en la Plaza Vendome, en ese instante vacío pues había sido desocupado por las fuerzas alemanas y "tomó por asalto" el elegante bar. Los todavía asustados cantineros le preguntaron qué necesitaba y Ernest respondió "¡Cincuenta Martinis!" para él y su tropa. A Hemingway le gustaba en su Martini la proporción de quince medidas de gin por una de vermut y de cariño le decía "Montgomery", en alusión al controvertido militar británico, jefe aliado durante la  segunda guerra, de quien se decía no entraba en combate si su ventaja no era de quince a uno con respecto al enemigo.

 


9.
Luis Buñuel. (1900-1983) El famoso director español, adoptado por México en el 49, tenía siempre en su refrigeradora una botella de ginebra inglesa con la que llenaba una fina copa triangular helada. La colocaba a trasluz junto a una botella de vermut Noilly Prat y dejaba atravesar la botella y la copa por un rayo de luz y listo. De esta forma su Martini adquiría la suficiente cantidad del licor de hierbas francés. Esta costumbre no dejaba de impresionar a sus buenos amigos de la Universidad de Madrid, Salvador Dalí y Federico García Lorca. La vasta producción fílmica de Buñuel está coronada por joyas surrealistas, como "Los Olvidados" (1950), "Nazarín" (1958), "Viridiana" (1961), "Tristana" (1970) y muchas otras más.

 


10.
Richard Nixon. (1913-1994) Controvertido abogado norteamericano, trigésimo séptimo presidente de Estados Unidos, nació en Yorba Linda California y falleció en Nueva York. Tuvo una importante participación en la radical campaña anticomunista del senador McCarthy. Años más tarde renunció a su cargo de Jefe de Estado por el escándalo de la ilegal interceptación telefónica, llamado el caso Watergate. Pero "Dick" tuvo también su "Martinigate". Según una leyenda popular, el aún presidente Richard Nixon diluyó sus penas en múltiples Martinis durante el espinoso proceso que terminaría en su expulsión de la Casa Blanca.

 


11.
Frank Sinatra. (1915-1998) Nos descubrimos para presentar al hijo predilecto de Hoboken, New Yersey, el más reverenciado e influyente entertainer masculino de toda la historia, famoso por su cristalina interpretación y su hedonismo. Con Dean Martin como patrocinador, todo el clan de Frank Sinatra hace suyo el Martini como una carta de presentación, teniendo como costumbre invitar cientos de ellos en los clubes de moda. La "Voz" y sus amigos Sammy Davis Jr., Peter Lawford, Ava Gardner, Humphrey Bogart y Elizabeth Taylor, entre otros, fueron grandes embajadores de esta mezcla que fluyó como un río al recibir Sinatra un Oscar por su actuación en el film "De aquí a la Eternidad"(1953) y al ser nominado a otro, a Mejor Actor, por "El Hombre del Brazo Dorado" (1955). Activista en contra de la segregación racial, ícono de Las Vegas, Católico practicante, amigo de los Kennedy y de los grandes capos de la Mafia, legó al mundo incontables éxitos musicales que influenciaron la cultura popular: "Fly me to the Moon", "Strangers in the Night", "My Way", "New York, New York". ¡Imposible escoger una!

 

 

 


13.
Truman Capote. (1924-1984) Célebre escritor nacido en Nueva Orleáns, Louisiana. Nos cuenta su infancia: "Mi madre, mujer excepcionalmente inteligente, era la chica más guapa de Alabama. Todo el mundo lo decía, y era verdad. A los dieciséis años se casó con un hombre de negocios de veintiocho que provenía de una buena familia de Nueva Orleáns. El matrimonio duró un año. Ella era demasiado joven tanto para ser madre como para ser esposa; era además demasiado ambiciosa: quería ir a la universidad para tener una carrera. De modo que dejó a su marido; y, por lo que a mí se refiere, me puso al cuidado de su numerosa familia de Alabama". Según confesión propia, comenzó a escribir para paliar el aislamiento en el que transcurrió su infancia. Escribió mucho, todo bien, llegó a ser muy famoso, ganó todos los premios y siempre los acompañó con su infaltable Martini. "Un árbol de noche y otros cuentos" (1949), "El arpa de hierba" (1951), "Se oyen las musas" (1956) y "Desayuno en Tiffany’s" (1958) son parte de su producción, pero indudablemente su novela más famosa es "A sangre fría" (1966). Capote nos dice: "Los escritores, cuando menos aquellos que corren auténticos riesgos, que están dispuesto a jugarse el todo por el todo y llegar hasta el final, tiene en común con otra casta de hombres solitarios: los individuos que se ganan la vida al billar, dando cartas y tomando Martinis".


12.
Dean Martin. (1917-1995) En 1945, un cómico de 18 años llamado Jerry Lewis conoce en Las Vegas a un cantante de cabaret, Paul Dino Crocetti, nueve años mayor, de nombre artístico Dean Martín. Actúan juntos, el seductor Martin y el alocado payaso Lewis triunfan. El espectáculo gusta, tienen vendidas sus funciones por años de adelanto, ganan una fortuna. Los diseñadores de imagen sugieren poner en forma permanente una copa de Martini en la mano de Dino. Le cae perfecto, hasta el nombre. Con el tiempo sería una de sus características más reconocidas. Debe ser el personaje que más Martinis ha tomado en su vida.

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Friday 12 march 2010 5 12 /03 /Mar /2010 06:47

Por: Jaime Ariansen Céspedes - Instituto de los Andes 

El Martini y los Famosos.

 


1. Winston Churchill.
(1874-1965) Gran estadista inglés, de figura inconfundible, lo recordamos con su cigarro puro y un clásico sombrero, es uno de los grandes protagonistas de la historia del siglo XX. Pero lo que nos interesa en este caso es su gran afición al Martini. Según su propia definición era un experto preparándolo y describía entusiasmado su receta. Su secreto era enfriar bien la ginebra junto con las copas. Escogía escrupulosamente la aceituna y tenía cerca una botella del mejor vermut seco. Luego de servir la ginebra y adornarla con la aceituna miraba fijamente la botella del fino vermut que tenía al costado de su copa de Martini, se concentraba por un momento y enseguida estaba listo su Dry Martini. Se dice que el General Patton (1885-1945) tenía la misma costumbre, sólo que dirigía su vista hacía Italia, a diferencia de Churchill que miraba hacia Francia.

 


2.
Franklin D. Roosevelt. (1882-1945) Nacido en Hyde Park, Nueva York, llegó a ser uno de los presidentes más queridos en una época muy difícil para los Estados Unidos. Le tocó enfrentar la absurda ley seca norteamericana, que duró desde el 16 de enero de 1920 hasta mediados de 1933 en que el Presidente Roosevelt la derogó. El país entero festejo la derogatoria y el Presidente brindo públicamente con un Martini. Tiempo después se conocería que como cantinero, el jefe de estado era bastante informal ya que le añadía a sus Martinis un toque de anís en unos casos y en otros un chorrito de jugo de naranja. Roosevelt, en la histórica reunión de Teherán, durante la Segunda Guerra Mundial, en 1943, ofreció a Stalin un Martini que él mismo preparó. El comentario del jerarca ruso fue: "está bien, me gusta, pero es algo frío y fuerte para el estómago".

 


3.
Cole Porter. (1891-1964) Nació en Peru, pero no en la nación andina, sino en una ciudad de ese nombre del estado de Indiana. Es uno de los más grandes compositores de todos los tiempos, sus éxitos son innumerables. Para el Martini tiene elegida una adecuada música de fondo, clásica, inolvidable, estamos hablando del jazz y del blues. Este gran creador escribió bellas canciones muy adecuadas para el ritual del bar, como: "Make It Another Old-fashion, Please", "Say It with Gin", "Absinthe Drip", "Cocktail Time" o "Drink, Drink, Drink". Y si usted desea añadir una cereza o aceituna especial, que la melodía de Porter la interprete la exquisita Julie London.

 


4.
William Faulkner. (1897-1962) Escritor norteamericano nacido en New Albany, tiene una importancia capital en la literatura mundial. Se hizo famoso al escribir en 1929 la novela "El Ruido y la Furia". Luego viene un torrente de éxitos hasta que en 1949 obtuvo el Nóbel de Literatura. "Una fábula", es una de sus últimas novelas, fue publicada en 1954 y con ella obtuvo el premio Pulitzer. Amaba los whiskey sours y los Martinis que terminaron por matarle, pero era incapaz de escribir sin antes tomarse unas copas: "Cuando bebo el primer Martini me siento más grande, más sabio y más alto. Cuando bebo el segundo, me siento superlativo. Cuando tomo alguno más, ya nada puede detenerme".

 


5. Bernard de Voto.
(1897-1955) Reconocido escritor y periodista norteamericano. Por su excelente ensayo histórico "Across the wide Missouri" ganó el  Premio Pulitzer en 1948. Buen bebedor de Martinis, como todo escritor que se aprecie, acuñó una famosa frase: "Este coctel es el regalo supremo norteamericano a la cultura mundial". En otra de sus odas al buen beber señala: "No puedes mantener un Martini en el refrigerador más de lo que mantendrías un beso. La apropiada unión del gin y el vermut es una gran y súbita gloria, es uno de los matrimonios más felices en la Tierra y uno de los más breves". Ante estas palabras no podemos más que disfrutarlo con ciertas reglas y mucho respeto a la ceremonia. Por ejemplo, no se toman Martinis estando despeinados, transpirados o en zapatillas.

 


6.
Joseph Pla. (1897-1981) Periodista y escritor español, nació en la localidad gerundense de Palafrugell el 8 de marzo de 1897 y falleció en Mas Pla de Llofriu, el 23 de abril de 1981. En alguna ocasión manifestó que formaba parte "de una pequeña tribu catalana", cuyo paisaje y gentes contribuyeron a forjar su carácter. Así, con su punto de vista singular, dejó como legado una representación de la realidad catalana y se convirtió en un auténtico punto de referencia de la cultura de su época. Su obra completa publicada por la Editorial Destino, llena una colección de 45 tomos. Resulta para nosotros especialmente interesante el libro de cocina de Pla, "El que hem menjat" (1972). Más producción. imposible. Joseph Pla era un gran admirador del Martini, del que se consideraba una autoridad. Sin lugar a dudas al "Maestro" hay que creerle todo.

 


7.
Humphrey Bogart. (1899-1957)  Nació en el seno de una prominente familia de New York. Su padre fue Forest Bogart, médico de Manhattan, y su madre, Maud Humphrey, brillante pintora. Ambos alcohólicos. De su cuna se explica su nombre y sus genes para la bebida. Logró su primer éxito cinematográfico en "El bosque petrificado" (1936), de Archie Mayer, interpretando al gángster Duke Mantee, gran bebedor de Martini, bebida indispensable para todo jefe de la mafia. Pero fueron dos producciones las emblemáticas para la historia del Martini: "El halcón maltés" (1941), de John Huston, en la que encarnó al explosivo y bebedor detective Sam Spade, y por supuesto la eterna "Casablanca" (1942), de M. Curtís. Le concedieron el Oscar por su papel en "La Reina de Africa" (1951), de John Huston. Se casó en 1946 con la actriz Lauren Bacall con la que tuvo dos hijos. Falleció el 14 de enero de 1957 de cáncer de garganta en Los Ángeles, California. Se le atribuyen decenas de frases relacionadas al beber y a la bebida, pero nos quedamos con sus supuestas últimas palabras, en el lecho mortal: "No debí cambiar del Scotch a los Martinis". Si existe un paraíso, en él nos imaginamos al gran Bogie sentado a la barra del Rick´s Café sosteniendo un Martini doble en la mano derecha, escuchando los acordes de Sam al piano y recordando París.
jaimeariansen@hotmail.com

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