24 agosto 2009 1 24 /08 /agosto /2009 07:00

por Antonio García Fuentes - El Libre Pensador

Entre tantas cosas sorprendentes como los arqueólogos han encontrado y descifrado; se encuentra la del invento del jabón, o jabón común; puesto que a lo largo de los milenios, el jabón que hoy empleamos, en nada se parece a aquel; pero conviene no olvidar que ese jabón común, si está bien elaborado sigue siendo el mejor del mundo y ello lo demuestra, el que los dermatólogos aquí en mi tierra; siguen recomendando como el mejor para cuidar la epidermis humana e incluso indicado para el lavado de las partes íntimas, tanto del hombre como de la mujer; puesto que no hace muchos años en esta larga historia, que incluso a los recién nacidos, los lavaban con jabón que se obtiene con aceite de aceituna (mal llamado de oliva), puesto que es en sí mismo un jabón medicinal; pero veamos esa historia resumida y que en una tablilla de arcilla de esos tesoros bibliográficos que nos dejaron los mesopotámicos, encontraron los pacientes arqueólogos y luego supieron descifrar y transmitirnos.

Se afirma que la receta data de hace unos cinco milenios (tres antes de Cristo) y en ella se describe una mezcla de una parte de aceite y cinco de potasa. Los romanos no dispusieron de jabón hasta el siglo IV; anteriormente usaban una pasta formada por aceite de aceituna (oliva) y piedra pómez (supongo que reducida a polvo lo más fino posible). El aceite o las grasas animales, sebo, etc. mezclados con cenizas de haya, producían el jabón blando, que se usó hasta el siglo XIX. El jabón duro, mezcla de aceite vegetal con sosa extraída de cenizas de algas calcinadas, estaba perfumado y constituía un artículo de lujo que se fabricaba en Castilla, Venecia y Marsella desde el siglo XV. El precio del jabón disminuyó, desde 1820 gracias a la fabricación de la sosa en gran escala; la consiguiente mejora de la higiene personal contribuyó a reducir la mortandad infantil a mediados del siglo XIX.

En 1903 dos químicos alemanes Hermann Geissler y Hermann Bauer, inventaron y fabricaron polvo de jabón seco. Lo vendió por primera vez en 1906 la compañía Henkel de Düsseldorf con el nombre de “Persil”. El jabón en polvo comenzó a sustituir al jabón en pastillas, para el lavado; pero a partir de 1930 fue relevado por los detergentes… que como ya todos conocemos, han ido evolucionando en múltiples formas y presentaciones (escamas, granulados, polvo, líquido) y que junto a las lavadoras, revolucionaron el antes, tan penoso lavado de ropa y que nuestras madres y abuelas conocieron o mejor dicho… padecieron.

En el aseo humano, antes incluso el lavado del cabello se hacía con jabón del tipo “pastilla”… algunas mujeres, se lavaban el cabello, frotando el mismo con el contenido de un huevo de ave de corral… quizá por ello, los primeros famosos champús que conocimos señalaban aquello tan famoso de… “champú al huevo”; después aparecieron los gel de baño y que siguen proliferando, en cantidades y formulaciones infinitas… pero a pesar de todo ello, muchos usuarios se quejan de que estos “jabones” le resecan la piel; cosa que con un buen jabón fabricado con aceite de aceituna (mal denominado de oliva) no ocurre, puesto que esta grasa natural y que es el zumo de un fruto (la aceituna) al propio tiempo que limpia, sirve de cosmético y cuida la piel. Es más, si usted y en la primera agua caliente que cae en la bañera (unos cinco litros) vierte en ellos, un chorreón de aceite virgen de aceituna (unos 30/40 centímetros cúbicos) y lo bate fuertemente con la mano, hasta emulsionarlo con esa agua; luego añade la que tenga por costumbre; se baña y enjabona y luego se ducha… al terminar el baño y secar su epidermis; pase la mano por su piel y notará como ha quedado revestida de una finísima capa, de una suavidad notable y que le protege y embellece, no dejándole olor desagradable… al contrario y como decían nuestras abuelas… “huele a limpio”.

Hay que significar que el único aceite natural es el obtenido de la aceituna y por presión natural (el de orujo de aceituna, siendo bueno, no es lo mismo, puesto que ya para obtenerlo y al igual que el resto de los mal denominado aceites… precisan de química, que los desvirtúa y dejan por tanto, de ser productos netamente naturales)… por todo ello, nada que no sea aceite de aceituna… debiera denominarse con la palabra aceite; puesto que todos son grasas industriales, sean de procedencia vegetal o animal.

Es por lo que este producto es valiosísimo, puesto que es alimento, cosmético, medicina, e igualmente producto para infinitas preparaciones en conservas naturales, de cualquier tipo… así es que cuando compre aceite, sepa lo que compra y no regatee el precio… Ya los griegos lo aceptaron como algo maravilloso que les regaló, la diosa Palas Atenea… rechazando, otros regalos que otros dioses, les ofrecieron: aquella diosa les ofreció con el olivo… alimento, combustible y belleza para fabricar útiles necesarios, con sus bellas y duras maderas; iluminación para sus candiles, medicina para su organismo y cosmética para su piel… incluso es un contraveneno, natural… y muchas cosas más, que se siguen investigando y descubriendo por los estudiosos de este único producto, tan versátil y útil para la humanidad… incluso y para la vanidad humana, hay que recordar que las primeras coronas para glorificar a los “grandes”, fueron de ramas tiernas de olivo… “el laurel romano… vino después”.

Por todo ello, cuando vea un olivo; que es uno de los árboles más duros y longevos que nacieron en este planeta, sepa rendirle el homenaje que merece y si viene por mi tierra andaluza y visita sobre todo… “el mar de olivos de la provincia de Jaén”, puede extasiarse viéndolo y aspirando la paz y bienestar que produce… como hecho significativo, se dice y escrito está; que las tropas del hasta entonces invencible Napoleón, pasado el paso y desfiladero de Despeñaperros y entrar en aquellas llanuras en las que ya abundaba el olivar; su general ordenó… “presentar armas a aquel bellísimo panorama natural”… hoy ese olivar es inmensamente más extenso y como corresponde a la mayor productora mundial del buenísimo… aceite de aceituna.

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