750 grammes
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12 febrero 2012 7 12 /02 /febrero /2012 12:13

 

ALFONSO LOÑO - LALÍN Lalín espera convocar desde primeras horas de la mañana de hoy a más de 70.000 personas en su 44ª Feira do Cocido y que la veterana cita gastronómica sea la más concurrida de su historia. Las condiciones climatológicas favorables para las previsiones de afluencia de visitantes que maneja el Concello, pues se prevé un día soleado y con bajas temperaturas, propicio para degustar el plato rey de la cocina de la comarca.

Los 33 restaurantes recomendados por la organización ya ofrecieron centenares de menús desde el comienzo del Mes do Cocido [15 de enero], pero en el día grande del Cocido se abarrotarán de visitantes, que llegarán en decenas de autocares, principalmente, desde distintos puntos de la geografía gallega. El ambiente festivo ya se percibía ayer en las rúas del casco urbano, con muchos establecimientos de hostelería llenos de turistas, pues en la víspera de la celebración también se concentran numerosos turistas en la capital dezana, que aprovechan el fin de semana para entregarse por completo a esta celebración.
Los actos oficiales de la Feira do Cocido darán comienzo a partir de las 10.45 horas en la casa consistorial. En el vestíbulo del Castro tecnolóxico tendrá lugar la ceremonia del Capítulo Xeral da Ecomenda do Cocido, en el que el alcalde, José Crespo, nombrará a siete nuevos protectores de esta fiesta. Recibirán la capa: el pregonero, el periodista Pedro Piqueras; el conselleiro de Presidencia, Alfonso Rueda, el exconselleiro de Cultura Roberto Varela; la exvicepresidenta de la Diputación provincial Teresa Pedrosa; el presidente de la Asociación de Empresarios Gallegos en Madrid (Aegama), Julio Lage; la directora de la escuela del hospital Clínico de Santiago, Ruth Gómez; y el presidente de la Asociación Galega de Persoas con Discapacidade (Cogami), Anxo Queiruga.

En torno al mediodía, las autoridades abrirán la feira con el tradicional recorrido por los puestos de venta y a las 12.30 Pedro Piqueras leerá el pregón desde el palco instalado en la rúa Principal. El periodista Enrique Beotas será el encargado de presentar al presentador albaceteño, director de informativos de la cadena Telecinco. Luego comenzará el desfile de charangas, comparas y las siete carrozas que competirán los galardones a las consideradas más originales o mejor trabajadas.
Para garantizar la seguridad de un evento con una considerable aglomeración de público, el Concello habilitó áreas de estacionamientos en las explanadas de los centros comerciales Deza y Pontiñas, el Agro de Lalín de Arriba, las inmediaciones del instituto Ramón Aller o parte de la Avenida Xosé Cuiña. El centro urbano estará cortado al tráfico. De hecho ayer ya se instalaron vallas de prohibición de aparcamiento en las vías de la trama urbana más céntrica. Los actos oficiales rematarán con la comida oficial, prevista en el restaurante Agarimo, de Donramiro.
Así pues y a la espera de que se cumplan las previsiones de la organización, Lalín se convertirá durante horas en la capital de España, aunque sea en términos gastronómicos. El título de Fiesta de Interés Turístico Nacional ya lo tiene desde 2010.

El cocido madrileño es, quizás, el plato más representativo de la cocina de Madrid.Consiste en un cocido cuyo ingrediente principal son los garbanzos y los secundarios, aunque con gran protagonismo, diversas verduras, carnes y tocino de cerdo con algún embutido. Su origen es humilde y era consumido inicialmente por clases más bajas. llegando poco a poco a la alta sociedad debido a su inclusión en los menús de los restaurantes. Es, junto con el "cocido montañés" o el cocido maragato, entre otros cocidos y potajes que se realizan en toda la geografía española, una evolución de la adafaina judía. Se trata de los cocidos más sencillos de la cocina española y su popularidad se ha extendido desde Madrid al resto de España. El garbanzo fue introducido en España en la época de Cartago y posteriormente utilizado en los cocidos sefarditas de la edad medieval.

Se trata de un plato único, habitual en los meses fríos de invierno. La forma más clásica de servirlo a los comensales es separando sus ingredientes, ya cocidos, en tres servicios claramente separados. Estos sevicios se denominan tradicionalmente como vuelcos: El primero contiene el caldo resultante de la cocción de todos los ingredientes, el segundo le corresponde a los garbanzos junto con las verduras y patatas y el tercero, denominado el de las viandas, se trata del que contiene las carnes- Se come en este orden. En la actualidad es un plato frecuente en los restaurantes madrileños y se resume en dos vuelcos (primer plato: sopa y segundo plato: garbanzos y carne).

Lalín es una localidad y municipio de España. Pertenece a la provincia de Pontevedra, en la Comunidad Autónoma de Galicia. Es la capital de la comarca del Deza.

El domingo anterior a carnaval, en Lalín se celebra la Feria del Cocido, una de las fiestas gastronómicas gallegas de mayor importancia, en la que se exponen y se degustan cocidos y otros productos típicos de la comarca del Deza. Además, se realizan desfiles de carruajes, comparsas, etc. También se celebran conciertos, exposiciones y la Gala de la Gastronomía, donde se entregan los Premios de Gastronomía de Galicia.

Cocido gallego

Es más abundante y fuerte que el cocido madrileño y similar en sus ingredientes a otros del norte y noroeste de España. No puede faltar en él el tocino, distintas variedades de chorizo (de carne o de cebolla) y diversas piezas de carne de cerdo, como lacón, oreja, la cacheira o cachucha (cabeza), costilla y morro, entre otros, y muchas veces se le agrega carne de res y de aves de corral, habitualmente gallina o capón. Todo esto se acompaña, como en otros lugares, de diversas hortalizas (grelos, naviza, repollo, etcétera) y legumbres. Se prepara en abundancia, procurando que sobre para poder recalentarlo y consumirlo al día siguiente con un sabor más amalgamado, que muchos prefieren

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11 febrero 2012 6 11 /02 /febrero /2012 13:46
Oliver Gayet - ABC
Ya creo que todos saben que hay varios tipos de vinos en el mercado; cada uno tiene condiciones ideales para disfrutarlo mejor y una de las principales es la temperatura del servicio. ¿Qué influencia tiene la temperatura en la degustación de los vinos?

Comencemos por los blancos.  En las góndolas hay diferentes varietales, cada uno de ellos con características diferentes, siendo algunas más cítricas y otras más cremosas. Mientras más características cítricas tenga, más frío debe estar el vino; y mientras más cremoso, más temperado; pero esta diferencia solo debe variar en dos grados centígrados, entre los 7 y 9 ºC. Estando el vino a su temperatura ideal, una vez que lo introducimos en la boca, sentiremos todo el esplendor y la potencia que nos quiere brindar.
Luego tenemos los vinos rosados, más frutados y sobre todo algo más “carnosos”, si lo podemos explicar así. Debido a su estructura y frescura, se recomienda beber estos vinos a una temperatura baja, pero no helados: lo ideal es algo en torno a los 10 ºC. Si están más fríos, perderemos la fruta, y si se sirven más calientes, perderemos la estructura ligeramente ácida de este tipo de vino. Es claro que un grado centígrado, más o menos, no hará mucha diferencia, pero lo ideal es no alejarse de esta referencia.
Los vinos tintos son muy complejos al momento de decidir qué temperatura usaremos; influye mucho si es un varietal o un blend, el tipo de varietal y —para terminar— si se trata de un vino joven o un vino añejado. Tan complejo es el mundo de los tintos como los vinos mismos, pero siempre hay algunas cosas fáciles de rescatar en lo que se refiere a las temperaturas.
Los vinos varietales (hablamos de Malbec, Cabernet Sauvignon, Merlot, Tannat) se beben más fríos: su temperatura ideal es de 16 ºC. Solo un varietal, el Pinot Noir, se degusta algo más fresco, entre 12 y 14 ºC, ya que es una uva más liviana.
Los vinos del tipo blend, debido a su complejidad, se degustan a 17 ºC. Si la botella contiene un vino con mucha ma-dera, se recomienda degustarlo a 18 ºC para que los taninos no se opaquen ni sean muy agresivos.
Una cosa muy importante dentro de los tintos: cuando uno posee una botella de vino muy añejado, o que tenga más de siete años, ya no importa si es varietal o blend, si tiene mucha o poca madera: si el vino está en buen estado para ser consumido, siempre habrá que degustarlo a una temperatura entre 18 y 19 ºC, lo que los europeos llaman “temperatura ambiente”.
Si por algún motivo bebemos un vino tinto más caliente, los alcoholes se reforzarán y nos quemarán las papilas nasales; en boca sentiremos sabores moderados de más y no la fruta.
Así también, existe otra familia de vinos: la de los espumantes y champanes. Esta bebida burbujeante es muy especial, ya que, por contener gas carbónico, el vino cambia totalmente su estructura dejándolo más vivaz y “relampagueante”, si podemos describirlo así. Es mucho más placentero beber frías estas bebidas; cuando hablo de frío, me refiero a lo más frío posible, sin perder las sensaciones gustativas, esto es, entre 4 y 6 ºC. Si lo enfriamos más, al beber el líquido, automáticamente, las papilas gustativas se adormecerán a causa del frío y no sentiremos el verdadero sabor de lo que queremos degustar.
Así que, mis queridos lectores, ¡ojo!: la temperatura es sumamente importante para sentir una real satisfacción. ¡Salud a todos!
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11 febrero 2012 6 11 /02 /febrero /2012 12:26

 

El Día de San Valentín es una celebración tradicional de países anglosajones que se ha ido implantando en otros países a lo largo del siglo XX principalmente en la que los enamorados, novios o esposos expresan su amor y cariño mutuamente. Se celebra el 14 de febrero, onomástico de San Valentín. En algunos países se conoce como Día de los Enamorados y en otros como Día del Amor y la Amistad.

En Angloamérica hacia 1840, Esther A. Howlan comenzó a vender las primeras tarjetas postales masivas de San Valentín, conocidas como «valentines», con símbolos como la forma del corazón o de Cupido, aunque con el auge de Internet se ha extendido la costumbre de intercambiar postales virtuales. También en este día es común la tradición de regalar rosas a aquellas personas a las que se tiene un especial afecto.

Existen diversas teorías que otorgan a esta fecha el origen del Día de los Enamorados. En los países nórdicos es durante estas fechas cuando se emparejan y aparean los pájaros, de ahí que este periodo se vea como un símbolo de amor y de creación.

Algunos creen que es una fiesta cristianizada del paganismo, ya que en la antigua Roma se realizaba la adoración al dios del amor, cuyo nombre griego era Eros y a quien los romanos llamaban Cupido. En esta celebración se pedían los favores del dios a través de regalos u ofrendas para conseguir así encontrar al enamorado ideal.

Muchos piensan que este día se celebra desde hace poco y que surgió por el interés de los grandes centros comerciales, pero su origen se remonta a la época del Imperio Romano.

San Valentín era un sacerdote que hacia el siglo III ejercía en Roma. Gobernaba el emperador Claudio II, quien decidió prohibir la celebración de matrimonios para los jóvenes, porque en su opinión los solteros sin familia eran mejores soldados, ya que tenían menos ataduras.

El sacerdote consideró que el decreto era injusto y desafió al emperador. Celebraba en secreto matrimonios para jóvenes enamorados (de ahí se ha popularizado que San Valentín sea el patrón de los enamorados). El emperador Claudio se enteró y como San Valentín gozaba de un gran prestigio en Roma, el emperador lo llamó a Palacio. San Valentín aprovechó aquella ocasión para hacer proselitismo del cristianismo.

Aunque en un principio Claudio II mostró interes, el ejército y el Gobernador de Roma, llamado Calpurnio, le persuadieron para quitárselo de la cabeza.

El emperador Claudio dio entonces orden de que encarcelasen a Valentín. Entonces, el oficial Asterius, encargado de encarcelarle, quiso ridiculizar y poner a prueba a Valentín. Le retó a que devolviese la vista a una hija suya, llamada Julia, que nació ciega. Valentín aceptó y en nombre del Señor, le devolvió la vista.

Este hecho convulsionó a Asterius y su familia, quienes se convirtieron al cristianismo. De todas formas, Valentín siguió preso y el débil emperador Claudio finalmente ordenó que lo martirizaran y ejecutaran el 14 de Febrero del año 270. La joven Julia, agradecida al santo, plantó un almendro de flores rosadas junto a su tumba. De ahí que el almendro sea símbolo de amor y amistad duraderos.

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11 febrero 2012 6 11 /02 /febrero /2012 11:56

0EL INGREDIENTE SECRETO DE LA COCINA PERUANA. Tolerancia es el ingrediente que hizo que nuestra cocina se vuelva mágica. Un encuentro dialogante y respetuoso entre todas las sangres que dieron vida a nuestra cultura. Tolerancia. Un ingrediente que debe estar siempre presente. En nuestras ollas, en nuestros platos, en nuestras vidas. Tolerancia para aceptar que lo que nos gusta no tiene porque gustarle a todos. Tolerancia para no descalificar a quienes sientan orgullo por algo que a uno no le gusta. Tolerancia.

"¿Orgullo por lo nuestro es malo? Celebrar con un saludable cebiche y sudadito en mano, soñar con un mundo de corazón peruano, acaso es malo?", escribió el chef Gastón Acurio como respuesta al escritor Iván Thays quien en su blog dijo que la comida peruana era indigesta.

Cientos de seguidores de Acurio en Twitter le pedían que se pronuncie sobre Thays, quien dijo además que no entendía la necesidad de sentirse orgulloso de nuestra comida peruana, pero
Acurio dijo preferir no hacerle caso pues no sabía ni quién era.

"La verdad no le hago caso ni sé quién es. Respondo a quienes por aquí me reclaman respuesta. Eso era todo." escribió Acurio en Twitter.
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11 febrero 2012 6 11 /02 /febrero /2012 11:48

Beto Ortiz, pandemonio
bortiz@peru21.com

Su ignoto rostro y su transgresora melena, aparecieron por primera vez en las tapas de los tabloides y en los noticieros, al tiempo que su nombre era invocado con pasión por personalidades de la talla del Gordo Gonzáles, Tommy Portugal, Martha Chávez y La Tigresa del Oriente. Pero, ¿es realmente un talibán el tal Iván? ¿o es que nosotros –los peruanos– nos hemos convertido en locos fundamentalistas del olluco, la arracacha y la papita nativa? A ver, respondámonos con preguntas.

¿Es Thays el primer peruano que se atreve a decir que nuestra comida es “indigesta, poco saludable y un petardo de carbohidratos”? No. Tampoco será el último. Pero está claro que, en la cotidiana elegancia de un ají de gallina casero, nadie busca “saludable”, todos buscamos “rico”: el sabor de tu niñez, el aroma de tu casa, la sazón de tu mamá. O de tu abuela o de tu nana. Si no fuera por eso te daría lo mismo comer aji-no-men. Y bueno, si te da lo mismo, mejor mátate. Cuando salieron por ahí con el chiste de que iban a inventar un impuesto a la comida chatarra en el marco de una gran cruzada nacional contra la obesidad, (en este país de millares de niños desnutridos), se generó un divertido debate en las redes sociales. La pregunta que se caía de la sartén era una sola: ¿Y no serán comida chatarra algunos de nuestros nuevos y comestibles símbolos patrios? ¿Un pan con chicharrón refrito en galones de aceite con su camotón y su cancha más será menos tóxico que una pizza personal super suprema? Si una Bembo’s de carne a la parrilla es comida chatarra, ¿qué será un cau cau de grasiento mondongo con papa y arroz? ¿Será más sano un tallarinzazo verde con su sábana apanada y su papaza a la huancaína más que 2 piernecitas de pollo extra crispy de Kentucky con cole slaw? ¿Cuántas calorías tiene una de esas domingueras montañas de jalea de mariscos con yuca frita, sarandaja, chifles, canchita, mayonesa y salsa tártara? ¿Serán extra light, la chanfainita, el adobo, el aeropuerto, la salchipapa, los picarones, la papa seca con fideos (“Manchapecho” o “Sopa Seca”), el tacacho con cecina, la patasca, la patita con maní? ¿Algún nutricionista trujillano habrá recetado una dieta de shámbar, sublime sopón de los lunes, hecho a base de pellejo de chancho, jamón ahumado, costillitas, habas, trigo, frejoles, garbanzos y cancha? Claro que no. Pero eso a quién mierda le importa. Es rico y es nuestro y por lo tanto es santo y bueno y viva el Perú, carajo. Se acabó la discusión. Una rosa es una rosa y la U es la U. Además, para poder decirle al mozo que te sirvan todo sin papa y sin arroz y que te los reemplacen por ensaladillas de berros, arúgula o repollitos de bruselas hace falta ser demasiado marica.

¿Es Thays un escritor realmente conocido? No. Narradores conocidos en Perú solo hay tres: Vargas Llosa, Ribeyro y Bryce. Conocidos porque te los machacan desde el cole y no necesariamente porque las masas los lean con furor. ¿Apostamos un tacu tacu montado a que no me pueden decir 3 títulos de Thays? Si no tienen google a la mano, perderán. Pero, ¿qué importa? ¿Es lo mismo ser un escritor conocido que un buen escritor? No. Y no solo no es lo mismo sino que nunca ha hecho falta ser bueno en algo para ser famoso. Algunos de los mejores escritores fueron ninguneados en su tiempo y nunca ganaron un mango en derechos de autor. Lo malo es que tampoco el anonimato es, necesariamente, garantía de gloria eterna. ¿Pertenece Thays al star system literario? Por supuesto, si así no fuera no sería invitado fijo a cuanta feria, encuentro, taller o mesa redonda se celebre aquí o en Guadalajara. Pero para eso no basta con publicar libros. Como ocurre con casi todo en Lima, en el ambientito de la literatura también es básico preocuparse por tener los amigos adecuados y vaya que Thays los tiene. Y todo indica que, además, los disfruta lo cual constituye todo un mérito de su parte. Me disculparán en este punto pero tengo la ligera impresión de que todos esos cónclaves de escritores estreñidos –que, aunque la peguen de campechanos, se toman a sí mismos tan en serio– son la cosa más pomposa y aburrida de la tierra.

¿Es Thays el mejor publicista del publicista Gustavo Rodríguez? Al comienzo creí que sí. Sospeché de lo que parecía ser el primer psicosocial libresco. No sé si son patas pero me pareció que el autor del célebre spot minero de Oblitas y el hoy enemigo público número uno podían haberse puesto de acuerdo. Pero esta polémica que comenzó el jueves como un comentario a priori de la novísima novela culinaria de Gustavo ha llegado a la tarde del sábado convertida en una conversación monotemática: Thays, Thays y más Thays. Todos los columnistas de los diarios se siguen ocupando de Thays lo cual demuestra que es mejor publicista que escritor y no tan buen publicista de los otros como de sí mismo. Ya nadie menciona la novela de Gustavo pero ni falta que hace, igual venderá como cancha salada. Iván es además y, sin ninguna duda, el más exitoso discípulo de la doctrina Medina aplicada al business editorial: pégale a Gisela y triunfarás. Perdonando el símil extremado, Iván sabía que Gastón mordería la carnada y así fue. Y los dimes y diretes entre ambos terminaron pareciéndose peligrosamente a la bronquita entre Larissa Riquelme y Tilsa Lozano: “¿Quién es ella? ¡No la conozco!” Por favor. Es imposible que un peruano que lee como Gastón no sepa quién es Thays que, además, ha de tener la misma edad. Como es imposible que un tipo inteligente como Thays crea realmente que la cocina peruana es una “mezcla inexplicable de ingredientes que cualquier nutricionista debería prohibir”. Acabáramos. Esa debe ser la opinión más estúpida que ha dado en su vida. Equivale a decir que un cuadro es una “mezcla inexplicable de colores” o un poema, “una mezcla inexplicable de palabras”. Nada qué explicar. Espero que Iván, en el fondo, tampoco se crea realmente que “le ha hecho un bien al país desnudando su talón de Aquiles” como escribió a guisa de amarga respuesta al cargamontón. Tranquilo, pelucón que estás demasiado joven para sonar así de frustrado. Pero eso sí: ni la tía Veneno de los agachaditos del Parque Cánepa ni el regio Tanta de Madrid van a perder un solo cliente a causa de lo que tú escribas o dejes de escribir en tu nuevo blog. Los peruanos no leemos, remember?

¿Es Thays un mal peruano, un traidor a la patria? Por favor. El bebe que es llorón y la mamá que lo pellizca. No la hagamos tan trágica, tampoco. ¿Irse a “El País” de España para hablar mierda de tu país será, acaso, lo mismo que irse a la casa del vecino para hablar mierda de tu vieja? Bueno. No es tanto lo que dices, Iván. Es dónde lo dices, cómo lo dices y sobre todo: para qué lo dices. No tengo pruebas suficientes de que así sea, pero si para divertir a tus potenciales lectores europeos no se te ocurre idea menos cagona que irte a maletear a los tuyos en casa ajena entonces –solo entonces– cómete bien rico tu apanado y métele un rocoto, caballero.

 

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9 febrero 2012 4 09 /02 /febrero /2012 18:36

¿Desde cuándo opinar se convirtió en una actividad de alto riesgo en el Perú?

¿Desde que a un peruano le mentas el ají de gallina o desde que los medios de comunicación identifican una posibilidad de polémica, basada en una pasión popular, para hacerla noticia y generar más impresiones online? 

 

El post de Iván Thays en El País no había sido leído intensamente por los peruanos hasta que rebotó en la primera plana de El Comercio al día siguiente convirtiendo la opinión del escritor en la comidilla de la semana.

Será que las “noticias” sobre Al Fondo Hay Sitio con las que llenan generalmente la portada de El Comercio online escasean debido al receso que se toma la serie en estos meses y no hubo mejor opción que convertir en noticia una opinión controversial que claramente causaría polémica?

Desde que empezó la bola de nieve de publicaciones en la que participó tutilimundi sazonando este tacu tacu de dimes y diretes, los únicos que hemos salido perdiendo somos los peruanos que buscamos que los medios online sean informativos y no sensacionalistas. Capaces de discernir entre opiniones y acontecimientos dignos de primeras planas y el concolón de información que no merece ser rebotado en el ámbito de noticia destacada.

Por más que no esté de acuerdo con la opinión de Iván, porque a mí la comida peruana me encanta, sería incapaz de desearle cárcel por antipatriota y que lo obliguen a pasar una penitencia a punta de ceviche, rocoto relleno y juanes.
Si a él no le gusta esa comida, importa? Es necesario insultar a alguien porque en un párrafo, de siete que tiene su post, arremete contra nuestros nacionalísimos sabores?, debemos suponer que es un atenuante que tal opinión se haga en un medio español? que a Iván no le guste nuestra comida y que la cuestione ocasionará que cada español que lo leyó dude al momento de tener la posibilidad de probar un Suspiro a la Limeña?

 

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9 febrero 2012 4 09 /02 /febrero /2012 18:18
Escribo mucho y no he publicado ni un solo libro, pero te felicito Iván Thays porque tú sí lo has hecho y hasta tienes un blog en El País. Eso no lo consigue cualquier vecino iletrado y bien por ti. Me alegra que tengas tu espacio en uno de los diarios más importantes de habla hispana. Has tenido la bendición de poder estudiar, de leer mil libros, de empaparte de palabras y ahora te ganas la vida escribiendo y enseñando literatura. Siempre recuerdo tu programa “Vano Oficio”, tus conversas con los escritores y tus recomendaciones bibliográficas. Sé que es muy difícil vivir como escritor en nuestro, Perú pero tú te has esforzado en no traicionar tu vocación y eso se tiene que celebrar. No te puedo decir que eres mi escritor favorito porque estaría mintiendo, tampoco diré que tus libros me indigestan porque me parecería ofensivo. Solo quiero decirte que con palabras más, palabras menos, has herido a muchas personas y me incluyo.

No soy facha por defender la comida peruana, tampoco hago del anticucho una esvástica porque he leído los horrores que causo el nazismo y Dios nos libre de tener eso en el Perú. Me pareces injusto. Eso me pareces.

Decir que no te gusta la comida peruana no es un delito, que te parezca indigesta y poco saludable es altamente discutible. No sé dónde habrás comido, qué plato habrás pedido y con quién (las compañías a veces desencadenan dolores inesperados de estómago) pero la generalización y la falta de precisión es un pecado mortal para un escritor que ama las palabras. Al menos eso creo yo.

A mí si me gusta la comida criolla, hay platos que me parecen altamente sazonados y huyo de ellos, pero en general me parece un carnaval creativo de sabores. Como tú, creo que el suspiro a la limeña es una sobredosis de azúcar y con una cucharita me empalago, pero no por eso petardeo los postres del Perú. Yo me quedo con los picarones. Un par, por favor.

Soy peruana comelona y muero feliz con mi papa a la huancaína y mi causa rellena de langostinos y mis tiraditos en dos tiempos. Me gusta hacer recorridos por los restaurantes y cuando un foráneo aterriza soy la primera en disfrutar viendo su cara ante nuestros sabores. Suelo pedir una Inca Kola bien helada aunque mis amigos ponjas y gringos me digan que a veces les sabe a chicle artificial. La Inca Kola me gusta porque me recuerda a mi infancia y a mi patria, porque me recuerda mis afectos. Detesto las guerras (cualquiera que sea) y no celebro a Grau, menos a Bolognesi; por lo mismo siempre diré que mi héroe nacional es la Inca Kola porque en nuestro país derrotó a la Coca Cola y si te parezco superficial, snob o chauvinista en serio no me preocupa. Prefiero una guerra de colas a mil balas que maten gente.

Racistas sí somos, pero creo que vamos encontrando nuestras propias conexiones y aceptando nuestras diferencias y aunque te cueste reconocerlo el llamado boon gastronómico sirvió para unirnos. ¿Unión endeble? Ni idea, pero al menos en algo estamos unidos. ¿Eso no interesa?

A mí sí me alegra que Mario haya ganado el premio Nobel aunque en Pampalca o Vilscashuaman las niñas ayacuchanas no sepan ni siquiera que Vargas Llosa escribió Pantaleón y las visitadoras. ¿O tú crees que en Sudáfrica con todas sus miserias todos han leído a mi favorito Coetzee? El día que Mario leyó su discurso estaba tan emocionada que hasta hoy celebro que tengamos un Nobel. El escritor se hizo solo, es cierto, ¿y acaso no tenemos que alegrarnos de eso? ¿El tema de discusión era la falta de educación y la escasa comprensión de lectura en el Perú? No, el tema era la comida peruana y tú lo pusiste sobre la mesa.

Ojalá y existan más Juan Diegos y Sofías y hermanos Ccori, ojalá y más escritores peruanos ganen más premios literarios y más directoras de cine lleguen al Óscar. Para mí no son orgullos epidérmicos. Son peruanos que se han esforzado por alcanzar sus metas y respeto sus logros. Alégrate de sus esfuerzos personales que ya sabemos todos que el Estado solo sirve en muchos casos para la foto. Alégrate y más bien pide más apoyo. Tú no eres un Don Nadie y si eso es lo que más te ha dolido de los comentarios tirátelos al hombro porque imagino que a estas alturas de tu vida ya sabes quién eres y todo lo que has escrito. Nadie ha convocado a las masas para insultarte, eso es demasiada paranoia. Uno asume las consecuencias de sus actos y de sus palabras y punto. Aquí no hay víctimas ni verdugos, aquí hay opiniones.
Por eso pregunto.
¿Me puedes explicar por que estás mezclando papas con camotes? ¿Chicha con limonada? ¿Por qué estás volteando la tortilla? No lo sé. ¿O crees que la mejor defensa es el ataque?

A todos los memoriosos nos incomoda las insinuaciones de Movadef, a todos los que hemos reporteado historias de víctimas nos asquea Sendero Luminoso y el MRTA, a todos los que hemos crecido y vivido con el terrorismo encima nos aterra volver al baño de sangre, ¿me puedes explicar que tiene que ver eso con la defensa de nuestra comida? ¿Acaso no podemos defender nuestro ají de gallina y cerrar filas? Yo creo que sí. Y los que no quieren que exista un pensamiento unido en torno a un solo tema está bien que discrepen, ¿pero hace falta descalificar a quien piensa que la comida peruana es rica y sabrosa? ¿Por qué y para qué? ¿Tenemos la culpa de que no te guste un lomo saltado?

Los peruanos tenemos mil defectos, mil defectos, y podemos enumerar todas nuestras desgracias políticas, pero por qué quieres aderezar con rocoto un tema que no lo necesita. El triunfo del movimiento en torno a la comida peruana fue justamente que no necesitó de un partido político para lograr la unión. Y el gran responsable fue Gastón Acurio que me parece un tipazo, un peruano que quiere hacer patria (frase que por lo visto detestas) y lo ha logrado a punta de esfuerzo. A mi sí me encantaría que llegara a ser presidente y por lo tanto jefe supremo de las Fuerzas Armadas, haría tanto por el Perú (hace tanto) que ya puedo imaginar cómo sería su gestión. Se lo he dicho, se lo he preguntado y Gastón me ha dicho mil veces que no se lanzará. Ojalá y cambie de opinión. Por que aunque le duela a sus críticos, Gastón logró algo inimaginable: bajó los egos, desinfló las vanidades de los cocineros y los unió a todos, incluso al buen Rafael Osterling que mencionas y que de vanidoso o pretencioso no tiene nada.

Por lo que leo en tu blog imagino que te hubiera encantado ser el hombre más celebrado del Twitter por tus libros y por tus personajes, imagino que hubieras dado todo porque los ingresos a tu blog fueran para felicitarte y no para insultarte, me apena el cargamontón a tu persona, pero en serio no creo que seas el personaje más odiado del Perú, pensarlo es demasiada pretensión o vanidad de tu parte. Sí creo que provocaste una serie de comentarios porque dijiste que nuestra comidad era indigesta y poco saludable y porque más o menos nuestros postres son intragables. Es tu opinión y se respeta tu libertad, pero no me pidas que te aplauda. Y por decirlo no soy facha ni chauvinista ni todas las tonterías que hoy piensas. No te odio ni detesto y no creo que seas un mal escritor, pero tu vanidad actual ha sido, literalmente, algo difícil de digerir. ¿Vanidad o envidia? Eso es lo que todavía no logro distinguir.

 

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8 febrero 2012 3 08 /02 /febrero /2012 17:00
La novela de G. Rodríguez y el blog de Iván Thays.
Tenía que llegar el día en el que apareciera el ‘hereje’ que se atreviera a despotricar del símbolo sagrado de nuestra cultura y principal motivo de orgullo de la peruanidad, nuestra gastronomía.

Ocurrió anteayer y fue Iván Thays, quien en su blog ‘Vano Oficio’ –que se publica en El País– realizó duras críticas a la gastronomía peruana en una nota escrita a propósito de la aparición de la última novela de Gustavo Rodríguez, ‘Cocinero en su tinta’.

 

Esta narra la historia de un cocinero arequipeño que es invitado al festival Madrid Fusión, en el que se propone inventar un plato que deslumbre a su audiencia y deje muy en alto el nombre del Perú.

 

A propósito de la publicación de este libro, pero sin que sea una crítica literaria del mismo, Thays lanza un conjunto de comentarios duros sobre el tema de fondo de la novela de Rodríguez: la gastronomía peruana.

 

En su opinión, la comida peruana “casi sin excepción se trata de un petardo de carbohidratos al cubo, una mezcla inexplicable de ingredientes (muchos de ellos deliciosos en sí mismos, hay que decirlo, pues los insumos son de primera calidad) que cualquier nutricionista calificado debería prohibir”.

 

La reacción fue inmediata para quien, súbitamente, pasó a convertirse en una suerte de Movadef culinario contra ese emblema del orgullo nacional que, con toda razón, se ha vuelto la gastronomía nacional.

 

No hay duda de que la gastronomía nacional es la actividad que ha tenido el mayor desarrollo en el país durante los últimos quince años gracias al espíritu emprendedor y tesonero de peruanos valiosos que, con Gastón Acurio a la cabeza, han logrado empezar a poner la cocina peruana en el escenario mundial, lo cual ha funcionado como un factor de inclusión y de cohesión de la peruanidad en un país como el nuestro que suele tener expresiones frecuentes de desintegración y de fragmentación.

 

Por ello, ser cocinero hoy en el Perú es prestigioso y Gastón Acurio es uno de los peruanos más admirados.

 

En ese contexto, la reacción de muchos contra Thays puede ser interpretada como una defensa frente a un supuesto ‘agravio’ a ese motivo de orgullo nacional que va a contracorriente del sentir nacional. Es, sin embargo, también, una expresión de elevada intolerancia frente a la opción de disentir del ‘credo oficial’, de manifestar una opinión propia que no tiene por qué coincidir con la mayoría y que, no obstante eso, pero, por eso mismo, debe ser respetada.

 

Finalmente, luego de la etapa de admiración y de contemplación por nuestra cocina, no nos vendrá mal una etapa más avanzada de cuestionamiento a la misma, lo cual, no hay duda, la hará más fuerte y potente.

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7 febrero 2012 2 07 /02 /febrero /2012 21:31
EDUARDO VILLANUEVA MANSILLA
De controversias banales y cámaras de resonancia

Despejemos el terreno: las discusiones sobre la comida y la nacionalidad adolecen de inviabilidad, porque finalmente se basan en opiniones incontrastables, en puntos de vista que se sustentan apenas en la convicción de cada participante. Thays tiene tanta verdad como cualquier otro, y al mismo tiempo sus motivaciones, su retórica y sus opciones para proclamar su opinión son dignas de juicio.

No por mí. Honestamente no me interesa el tema, más allá de servir para pensar esto de la vida digital, y de la manera como ciertas visiones de nosotros mismos aparecen amplificadas hasta una deformidad digna de Botero a través del lente de los medios sociales.

Traslademos la situación a la vida real. Estamos entre amigos y alguien dice "no me gusta la comida peruana", como podría decir "no me gusta la salsa", "no me gusta 'Al fondo hay sitio'", "no me gusta el chifa"... y un largo etcétera. La reacción alrededor de la mesa sería alguien completamente indiferente, alguien completamente de acuerdo, y alguien que expresaría el conocido "¡¡¡¡pero cómo no te puede gustar la comida peruana / salsa / serie de televisión / chifa!!!!" Jijiji, jajaja, y ya está.

En Internet ocurren dos cosas distintas: no estás alrededor de una mesa, sino puesto en una vitrina al mismo tiempo a la mano y lejana, completamente personal e indiscernible. Además, tu reacción no se queda entre los cuatro amigos, sino que es vista por otros, que reaccionan también, y que te aplauden. El equivalente a la ronda de amiguitos que alientan la bronca en el barrio, que azuzan, calientan el ambiente.

La combinación de impunidad con azuzamiento crea un entorno en donde no solo es fácil armar escándalo, sino escalar el escándalo. Más y más gritos, más y más indignación. Claro, la mayoría de los gritos es tosca, poco elaborada, pasional y sobre todo banal. Lo triste es que los diarios y los medios en general usen esta colección de banalidades para hacer todavía más escándalo, y sobre todo para validar el cacareo al convertirlo en noticia. Claro, no ayuda que otros más se metan, usando sus habilidades retóricas, para rechazar estas indignaciones banales por equivocadas, para enrostrarnos la mala elección de nuestras furias; tampoco ayuda el subtexto de pasiones y broncas en la escena literaria local, que se exhibe no tan disimuladamente en las líneas de batalla, trazadas rápidamente.

Entonces, lo peor de todo es que los argumentos válidos se pierden en la retórica desproporcionada. Sí, mucho de la culinaria peruana es una bomba de carbohidratos con exceso de sazón; pero esto no quiere decir que no sea sabrosa, sobre todo porque es nuestra manera de comer y así hemos formado el gusto, de manera que nos encanta, como los chicles de ají le gustan a los mexicanos, el fish and chips a los ingleses, o el gaegogi a los coreanos.

Sí, es un exceso reducir la nacionalidad peruana a la comida; pero eso no niega que es una de las pocas cosas en las que nos encontramos y que nos enorgullecen.

Sí, la furia anti Thays es lamentable; pero es una furia banal, que no vale como otras furias que han sido mucho más importantes, como aquellas que trajeron abajo a Fujimori el 2000, o las que impidieron múltiples despropósitos en los últimos años. Esas son furias reales, que implican riesgo y efectos de fondo en la sociedad, y han ocurrido cuando han tenido que ocurrir.

Sí, algo anda mal cuando la prensa dedica tanta atención a algo tan banal; pero el problema viene de atrás, y afecta a la prensa de casi todo el mundo, y en el Perú en particular, es una manifestación de la completa falta de rumbo. Todo esto es un síntoma, y así hay que verlo.

Finalmente, sí, deberíamos poder hablar de otras cosas, y tener otros símbolos: pero no los tenemos, y es la chamba de los académicos tratar de discernir por qué ocurre esto y cómo mejorar la situación. Me reservo la indignación para otras cosas.

Me disculpan, tengo un sanguche de jamón del país esperándome.

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7 febrero 2012 2 07 /02 /febrero /2012 21:19

Dicen que el pisco es la patria líquida, el río ardiente de nuestras raíces. Pero yo lo uso como elevador de octanaje.

 

Dicen que el pisco es lo que Chile no puede tener, el maná de Baco y la divina copita milagrosa. Pero a mí me tienta usarlo como desatorador.

 

Dicen que cura el resfrío, mata el berrinche, limpia las venas, entumece las tristezas, alivia la gastritis, le da su chiquita al sarro arterial, es amigo de la digestión y enemigo de las pedorreras, dicen que es el secreto de la longevidad iqueña y que hasta sus borracheras son apacibles y dormilonas. Pero a mí no me pasa por el gaznate.

 

Pero sobre todo dicen que no se puede ser peruano sin el pisco, que el pisco te da un DNI afectivo que no puedes obtener en ninguna parte y que si no lo bebes con entusiasmo o lo chupas de las cañerías de la misma patria, entonces algo de traidorzuelo tienes, un aire de no haber cantado a Polo Campos ni de haber jaraneado en el club ese que tiene un Señor de los Milagros gigante tras el zaguán. Pero a mí el pisco me sabe a agua pesada con iridio.

 

Más: no he podido jamás llenarme el buche con esa sustancia corrosiva que no quiere que te la tomes sino que busca dominarte, invadirte y hasta incriminarte.

 

Más: a mí el pisco siempre me ha parecido un producto ajeno al campo y al sol, lejano de los valles soleados y los agricultores ensombrerados del sur chico.

 

Porque creí hasta hace poco que el pisco era el elíxir inventado por un químico loco y hasta llegué a creer que la quebranta era una cal que podía conseguirse en las ferreterías. En suma, llegué a creer que la Química Suiza era una gran productora de pisco.

 

Dicen que el pisco es arriba Perú y no nos ganan y que este aguardiente-fetiche es, además, imprescindible en las ceremonias de graduación de los adolescentes que pasan al estadio de hombres hechos y derechos.

 

– Salud, Javiercito – dice el papá. Y Javiercito liquida la enésima copita antes de caer desmayado para siempre. Este fuego aceitoso, esta agua que hierve sin hervir, esta quinina que gotea, esta lengua viperina de las uvas, este tufo de dragón metido en una botella, este pisco idolatrado por todos a mí me parece el más linajudo de los ácidos muriáticos. Mil perdones. (LA PRIMERA)

 

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