Pero (Ah, la historia entre la excelencia y lo posible!), llegó la crisis y mandaron los números: el costo de un tapón de vidrio es hoy para las bodegas de Estados Unidos, entre 50 ctv. y 1 dólar, sin contar otras adaptaciones del packaging. Tal vez no signifique mucho para un vino que cuesta mas u$s 30, pero es mortal - sostiene el mismo Schneider - si se trata de un vino de u$s 10.
Pero además, no todos los cuellos de botellas que actualmente se utilizan pueden adaptarse al Vino-Lok, lo que obligaría a depender nada más que de ciertos proveedores. Y, acaso, un segundo argumento de importancia surgiría de un problema enológico: de cualquier manera el vino siempre necesita de un trasvasamiento de oxígeno que solo el corcho puede asegurar.
Pareciera nomás que este invento - que se le atribuye a un médico alemán que vendió la idea a los fabricantes actuales del tapón de vidrio - deberá permanecer en el banco de prueba por un tiempo más prolongado. Hasta ahora, entonces, la tradición del corcho es indestructible. - Por: Diario del Vino - Ricardo E. Brizuela