El procedimiento se parece un poco a la preparación de una infusión, donde se introducen las hierbas deseadas en una bolsita (el polímero); tras el tiempo de espera (la reacción química) la bolsita se extrae muy fácilmente y los residuos se separan de nuestra infusión (nuestro producto deseado). A diferencia de la preparación de la infusión, el polímero con el residuo se puede reciclar y, con un tratamiento adecuado, se puede volver a utilizar en otra reacción química similar. Este procedimiento se ha aplicado por el grupo de CHQFP en una reacción química que emplea reactivos que contienen estaño y que es muy útil en química farmacéutica. Se llama reacción de Stille y pertenece al grupo de reacciones por la que se concedió el año pasado el Premio Nobel de Química a tres investigadores de Japón y USA (E. Negishi, A. Suzuki, R. F. Heck). Aunque la mayoría de los compuestos de estaño no son tóxicos, el tipo compuestos que se emplean en la reacción de Stille sí lo son. Por eso estos compuestos se han anclado a un polímero especialmente sintetizado para este uso. De esta manera, tras cada reacción, los residuos con estaño unidos al polímero se separan fácilmente y el producto farmacéutico no queda apenas contaminado. El polímero con estaño se recicla para una nueva reacción y no se producen residuos.
Además, hay otros polímeros especiales que tienen usos muy concretos para los que se necesita que tengan unas características especiales. Por ejemplo, hay muchos polímeros que se emplean en el proceso de fabricación de los circuitos que componen los aparatos electrónicos o en su recubrimiento y protección para su uso. En estas aplicaciones los polímeros han de ser resistentes a la temperatura, transparentes y tienen que adherirse bien a las superficies de dichos circuitos. En el grupo de CHQFP se diseñan procedimientos para modificar químicamente un polímero y así mejorar sus propiedades. Por ejemplo, se han sintetizado polímeros formados por repetición de una molécula que se denomina norborneno. Los polímeros (polinorbornenos) resisten temperaturas de hasta unos 200 °C y se han modificado químicamente para mejorar su adherencia de forma que se puedan usar para recubrir superficies mediante una fina película transparente sin que se altere con el tiempo.